La experiencia de descender a las minas de agua de Torreperogil ha dejado una huella memorable en quienes han participado en las jornadas de puertas abiertas. Celebradas entre el 28 de marzo y el 1 de abril, estos eventos han atraído a más de 200 visitantes, quienes se sorprendieron al descubrir un patrimonio oculto bajo sus pies. La actividad, que se desarrolló en un ambiente de gran expectación, ha revitalizado la atención hacia este sitio histórico, que muchos desconocían.
Los asistentes comenzaron su aventura en el centro de interpretación, donde se les explicó la importancia de estas minas, que no son simplemente cavidades subterráneas, sino una compleja infraestructura hidráulica con siglos de historia. A través de una escalera metálica, los visitantes accedieron a una pasarela sobre el agua, donde la temperatura y el silencio contrastaban con la vida en la superficie. Este descenso permite a los participantes experimentar una inmersión sensorial única, caracterizada por la humedad y el sonido del agua filtrándose entre las rocas.
La visita básica a la mina, apta para mayores de diez años, dura aproximadamente media hora e incluye un recorrido por una parte de la galería. El itinerario ha sido diseñado para garantizar la seguridad de los visitantes, quien no necesita equipamiento especial más allá del casco y la linterna frontal. Sin embargo, el entorno, ubicado a siete metros bajo tierra, es frágil y no fue pensado para el tránsito humano, lo que añade un elemento de respeto y cuidado por este espacio.
Además, para aquellos que buscan una experiencia más intensa, se está organizando una visita completa que permitirá explorar áreas menos accesibles durante más de dos horas. Este recorrido incluirá dos manantiales de la mina y una cantera subterránea, situada a cinco metros de profundidad, que se cree que fue utilizada para la extracción de materiales de construcción. Esta complejidad del lugar refleja su importancia histórica en la captación de agua subterránea.
El desarrollo de este proyecto no ha sido casual. Según Paco Torres, arqueólogo y concejal de patrimonio del Ayuntamiento de Torreperogil, el trabajo comenzó hace cuatro años, impulsado por investigadores y expertos en espeleología. Entre ellos, se destaca la figura de José Millán Naranjo, un pionero en Andalucía, cuya memoria se honra con una exposición temporal en el centro de interpretación. La recuperación de las minas representa un cambio significativo para el municipio, que carecía de una infraestructura turística adecuada.
Torres enfatiza que esta iniciativa no solo ha mejorado el acceso al sitio, sino que también convierte una herencia que data de más de 2.000 años en un recurso turístico capaz de atraer visitantes y fomentar la actividad económica. Durante las primeras jornadas, el perfil de los visitantes ha sido diverso, abarcando desde familias hasta turistas internacionales, lo que refleja un amplio interés en el patrimonio local. Muchos han expresado su deseo de participar en la visita completa, combinando aventura con un profundo aprendizaje histórico.
Las estrictas normas de conservación son esenciales para preservar este entorno único. Se les advierte a los visitantes que no toquen las paredes, que eviten el uso de flash y que no dejen residuos. Asimismo, el uso del casco implica medidas higiénicas específicas. Este no es un museo tradicional, sino un espacio vivo y vulnerable, donde el agua sigue su curso, como lo ha hecho durante siglos, ajena al asombro de quienes se aventuran a descubrirla.
Los caminos sinuosos de las minas, que reflejan la necesidad de sortear la dureza de la roca, están repletos de formaciones geológicas sorprendentes. Estalactitas y otros espeleotemas, formados por la filtración de agua rica en carbonato cálcico, añaden un elemento de belleza a la experiencia. La propuesta ‘Viaje al centro de la Tierra’ va más allá de una simple observación, invitando a los visitantes a experimentar la historia de un ecosistema oculto que ha permanecido intacto a lo largo del tiempo.
Con la recuperación de las minas, el municipio de Torreperogil comienza a reescribir su relación con un patrimonio que ha estado oculta durante tanto tiempo. Esta inversión en turismo y conservación no solo enriquece la oferta cultural, sino que también promete generar un impacto positivo en la economía local, al atraer a más visitantes en busca de experiencias auténticas en un entorno natural y culturalmente valioso.
