Afirmar que la provincia de Jaén alberga un castillo notable resulta casi una obviedad en un territorio que concentra la mayor densidad de fortificaciones históricas de la península. Sin embargo, el de Baños de la Encina escapa a cualquier comparación: se trata de la fortaleza militar más antigua de España con fecha de construcción certificada, y su trayectoria acumula episodios que abarcan desde la Edad del Bronce hasta los albores de la Edad Moderna.
Los trabajos arqueológicos han confirmado que el espolón rocoso sobre el que se asienta el castillo estuvo habitado por la cultura argárica hace al menos cuatro mil años. También se han documentado restos romanos en el mismo emplazamiento. Pero la fortaleza tal y como hoy se contempla tiene una partida de nacimiento precisa: el año 357 de la Hégira, equivalente al 967 del calendario cristiano. Una lápida en lengua árabe, conservada en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, certifica que la obra fue ordenada por Alhakén II, califa omeya de Córdoba.
Tres siglos musulmanes y la conquista de Fernando III
El castillo permaneció en manos andalusíes casi trescientos años, hasta que las tropas de Fernando III lo tomaron en 1255. A partir de entonces, su perfil apenas varió y es el que ha llegado hasta nuestros días: un lienzo de muralla jalonado por catorce torreones cuadrados idénticos y, en el extremo más próximo al casco urbano, la imponente torre del Homenaje, de mayor altura y planta redondeada, que domina el acceso desde el pueblo.
La posición estratégica explica su relevancia secular. La fortaleza controlaba —y todavía lo hace visualmente— el paso del río Rumblar, en plena Sierra Morena, un corredor natural hoy domesticado por el embalse del mismo nombre. Esa ubicación convirtió a Burgalimar en escenario obligado de la política peninsular durante siglos, hasta el punto de que siete monarcas llegaron a residir entre sus muros: Alfonso VII de León, Alfonso VIII de Castilla, Alfonso IX de León, Fernando III de Castilla, Pedro II de Aragón, Sancho VII de Navarra y Fernando II de Aragón, el Católico, último rey que habitó la fortaleza. De ahí el sobrenombre de Fortaleza de los Siete Reyes.
Un recinto casi intacto abierto a la visita
El estado de conservación del castillo permite recorrerlo y comprender su funcionamiento defensivo. En el interior se aprecian las aberturas por las que los soldados accedían a las torres mediante pasarelas de madera, la torre truncada del patio de armas —conectada con la del Homenaje— y el gran aljibe que garantizaba el suministro de agua durante asedios prolongados. Las visitas guiadas añaden el acceso a las excavaciones arqueológicas que documentan la ocupación del cerro desde hace milenios.
Una curiosidad adicional subraya la proyección internacional del monumento: en 1969, mucho antes de que España ingresara en la Comunidad Económica Europea, la bandera de la Unión Europea ondeó en Burgalimar como reconocimiento a su condición de bien cultural de relevancia continental. La localidad de Baños de la Encina, a solo 11 kilómetros de Bailén por las carreteras JV-5042 o A-6100, ofrece todos los servicios que el visitante pueda necesitar para completar la escapada.