Ricardo Baeza-Yates, reconocido como uno de los líderes internacionales en el ámbito de la inteligencia artificial responsable y la ciencia de datos, ha compartido sus perspectivas sobre la evolución de la inteligencia artificial (IA) generativa en una reciente intervención en ‘Mundo Deportivo’. Este catedrático, que imparte clases en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, así como en el Instituto Real de Tecnología de Estocolmo y la Universidad de Chile, ha abordado los riesgos y la falta de regulación que enfrenta esta tecnología emergente.
Residiendo en Silicon Valley, Baeza-Yates fue premiado en 2024 con el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas en su país natal, Chile, así como con el galardón Angela Ruiz Robles en 2018, otorgado por la SCIA y la Fundación BBVA. En su charla, el experto advirtió sobre el impacto que la IA puede tener en la democracia y en la sociedad en general.
Uno de los aspectos más discutidos ha sido la posible sustitución de trabajos humanos por la IA. Baeza-Yates considera que no se trata de un simple reemplazo, sino de una combinación de ambas posibilidades. «No es una cosa u otra, sino una mezcla de ambas», afirmó. Explicó que le gustaría ver a la IA reemplazando aquellos empleos que son arduos o repetitivos, de manera que los humanos puedan enfocarse en tareas más creativas y productivas.
De acuerdo con sus declaraciones, es fundamental que la inteligencia artificial no desplace a los humanos en áreas que requieren un toque personal, como la creación artística, literaria o musical. «Creo que hay que centrarse en herramientas que amplifiquen al ser humano de manera positiva», señaló, enfatizando la importancia de usar la IA para mejorar la creatividad y la productividad de los trabajadores.
El catedrático subrayó que la facilidad de reemplazo se encuentra en actividades mundanas, mientras que los trabajos que exigen habilidades complejas son mucho más difíciles de sustituir. En este sentido, Baeza-Yates planteó la necesidad de establecer regulaciones que incentiven el uso de la IA en tareas donde pueda resultar beneficiosa para la sociedad. «Se podría impulsar el uso de robots en tareas físicas para mejorar la sociedad de forma positiva», propuso, aunque reconoció que, actualmente, el enfoque parece centrarse más en la maximización de ganancias a corto plazo que en el bienestar social.
La discusión sobre la inteligencia artificial y su regulación es relevante no solo en el ámbito tecnológico, sino también en el contexto económico y social. Con el avance de estas tecnologías, es crucial que los responsables de la política y la economía consideren medidas que garanticen un desarrollo ético y responsable de la IA, de modo que se evite un impacto negativo en el mercado laboral y se fomente un entorno donde la innovación potencie las capacidades humanas.
Por lo tanto, el diálogo sobre la inteligencia artificial no debería limitarse a los beneficios económicos que puede generar, sino que debe incluir una reflexión más profunda sobre cómo esta tecnología puede y debe integrarse en nuestras vidas, preservando el trabajo humano y potenciando el talento.

























