En un mundo cada vez más polarizado, figuras como Javier Baeza, sacerdote de San Carlos Borromeo en Madrid, desafían las corrientes predominantes. Su enfoque y su dedicación a los desfavorecidos contrastan con la tendencia actual de marginar las voces de quienes luchan por la justicia social. Baeza se posiciona como un defensor de la solidaridad, recordando el papel histórico de los “curas rojos”, quienes abogaban por los necesitados en un contexto capitalista que a menudo los ignora.
En una reciente conversación, Baeza reflexionó sobre los cambios en la Iglesia Católica tras la elección de León XIV en mayo de 2025. Según él, este nuevo papa ha revivido elementos del ceremonial episcopal que su predecesor, el papa Francisco, había eliminado. Baeza critica la tendencia más conservadora de León XIV, señalando que, a diferencia de Francisco, quien promovía la igualdad y la horizontalidad, el nuevo pontífice parece empeñado en reforzar la jerarquía dentro de la Iglesia.
La situación actual de la Iglesia, según Baeza, refleja un retroceso en comparación con la era de Francisco, a quien describe como un líder que iluminó el camino en momentos de oscuridad. En una reunión reciente con sacerdotes de Madrid, Baeza notó una creciente preocupación sobre la postura del papa ante temas críticos, como la condena del genocidio en Palestina, sugiriendo que la jerarquía eclesiástica necesita ser más vocal y firme en sus posiciones éticas.
“La película ‘Los Domingos’ y el disco de Rosalía presentan una propuesta de religiosidad muy individualista; no contienen ninguna referencia a lo comunitario, no es el mensaje de Jesús”
En relación con expresiones culturales contemporáneas, Baeza critica la falta de conexión con lo colectivo en producciones como la mencionada película o el trabajo musical de Rosalía. Según él, estas manifestaciones no reflejan el verdadero espíritu del cristianismo, que debe incluir un enfoque en la comunidad y la colectividad, aspectos que considera fundamentales para seguir el camino de Jesús.
Otra de sus preocupaciones es el aumento del gasto militar en los presupuestos, un tema que considera contradictorio con los principios del evangelio. Baeza lamenta la ausencia de una voz crítica dentro de la jerarquía española que denuncie este derroche y sugiere que, incluso bajo un gobierno que se presenta como progresista, se siguen perpetuando decisiones que van en contra de la paz y la justicia.
En sus reflexiones, el sacerdote recuerda la historia reciente de la Iglesia, contrastando la figura de Benedicto XVI, un papa conservador, con la de Francisco, que había traído un aire fresco de apertura y diálogo. Las tensiones internas que han surgido en la Iglesia hacen que Baeza se pregunte sobre el futuro de la institución y su capacidad para adaptarse a los tiempos modernos.
“En mi época vivíamos en pisos y la perspectiva de vivir ‘como los demás’, no la tienes en el seminario”
Una de las claves que Baeza sugiere para revitalizar la Iglesia es la desclericalización de la institución. Propone que el ministerio de los curas debería resultar de un proceso más comunitario y menos jerárquico. Reflexiona también sobre cómo esto podría cambiar la percepción de la figura del sacerdote, alejándola de la imagen tradicional que a menudo está cargada de formalismos.
El nuevo contexto, con una creciente diversidad en las comunidades religiosas, es una oportunidad para que la Iglesia reevalúe su papel en la sociedad. Baeza señala que la vida cristiana debe ser entendida en su amplio espectro, integrando diferentes realidades y experiencias. En un mundo que avanza hacia la inclusión y el respeto, la Iglesia tiene la oportunidad de renovarse y abrazar el cambio.
Finalmente, Baeza se muestra crítico ante la forma en que la Iglesia elige a sus líderes. Subraya la necesidad de un cambio en el proceso de selección de obispos, que debería ser más participativo y reflejar las voces de la comunidad. Esta reflexión se convierte en un llamado a la acción para todos aquellos que creen en un futuro más justo y equitativo dentro de la Iglesia Católica.
