La localidad de Alcalá la Real se alista para celebrar la festividad de la Candelaria, una de las tradiciones religiosas más significativas de la región, que también cuenta con un fuerte componente cultural. Esta celebración, que se caracteriza por la devoción a la Virgen, incluye actos litúrgicos y una serie de manifestaciones populares que a lo largo de los años han contribuido a cimentar un sentido de identidad entre los vecinos.
Una de las costumbres más destacadas de esta festividad es la peculiar tradición de vestir palomas, lo que ha convertido a Alcalá en un referente dentro del calendario festivo andaluz. Durante generaciones, los denominados ‘palomos de la Virgen’ eran decorados con trajes representativos de momentos importantes del año, y aunque en la actualidad ya no son aves reales, sino maniquíes, la esencia de la tradición se mantiene intacta.
A pesar de que no se tiene un registro claro sobre el origen de esta costumbre, expertos locales apuntan a que su popularización tuvo lugar en el siglo XX, cuando la Candelaria comenzó a ser un evento más participativo. Las palomas vestidas se han integrado en las festividades como símbolos pintorescos que generan expectativa tanto entre los residentes como entre los visitantes.
En los últimos años, esta tradición ha evolucionado, convirtiéndose en una forma de expresión social y cultural. Los disfraces de los palomos a menudo hacen alusión a temas de actualidad, homenajeando a diferentes colectivos profesionales o transmitiendo mensajes satíricos. Para muchos de los habitantes de Alcalá, este gesto es una forma de revitalizar la tradición y fortalecer los lazos comunitarios.
La Candelaria sigue siendo uno de los eventos principales en el calendario festivo de la localidad. Este año, la programación incluyó una procesión que, tras la noche de lumbres, se desarrolló alrededor de la iglesia de Consolación. Sin embargo, debido a las inclemencias del tiempo, los actos se llevaron a cabo en el interior del templo, donde la imagen de la Virgen fue llevada a la puerta antes de regresar al interior. La participación de vecinos de todas las edades en las actividades organizadas por la cofradía fue notable.
Asimismo, los palomos de la Virgen de este año se han vestido en honor a la participación de la Virgen de las Mercedes en el Magno Rosario de Jaén. La celebración se erige como un claro ejemplo de cómo las costumbres populares pueden persistir, manteniendo un diálogo constante entre lo tradicional y lo contemporáneo, y equilibrando la conservación del patrimonio cultural con la adaptación a los tiempos actuales.
El Ayuntamiento de Linares y la comunidad local continúan apoyando la realización de la Candelaria, que no solo representa una festividad religiosa, sino que también fomenta la cohesión social en la localidad. Esta celebración es un recordatorio de la importancia de las tradiciones en la vida cotidiana de los alcalaínos y su papel en la construcción de la identidad colectiva.
En resumen, la festividad de la Candelaria no solo celebra la fe, sino que también se convierte en un vehículo para la expresión cultural y la identidad comunitaria. Los habitantes de Alcalá la Real encuentran en esta celebración una oportunidad para unirse, compartir y recordar su herencia cultural, asegurando que las tradiciones perduren en el tiempo y continúen enriqueciéndose con nuevas interpretaciones.





























