Este domingo, 8 de febrero, la Iglesia de Jaén llevó a cabo la Jornada Nacional de Manos Unidas, marcando el inicio de la 67ª Campaña contra el Hambre bajo el lema «Declara la guerra al hambre». La ceremonia tuvo lugar en la S.I. Catedral de la Asunción, donde se celebró una Eucaristía que dará inicio a una campaña que se extenderá a lo largo de todo el año. La Delegación Diocesana de Manos Unidas ha comprometido recursos para cuatro proyectos de desarrollo en países como Etiopía, Filipinas, Ecuador y Bolivia, los cuales requieren una inversión que supera los 340.000 euros, invitando a la comunidad jiennense a participar activamente en la recaudación de fondos.
La misa comenzó a las 11:30 horas, presidida por el Obispo Don Sebastián Chico Martínez, acompañado de otros clérigos, incluyendo a D. Raúl Contreras y D. Antonio Lara. Durante la ceremonia, también se contó con la participación de seminaristas y voluntarios de Manos Unidas, quienes desempeñaron diversas funciones como lecturas y colecta. La parte musical corrió a cargo del coro, dirigido por el canónigo organista D. Alfonso Medina.
Durante su homilía, el Obispo subrayó la importancia del trabajo realizado por la Delegación de Manos Unidas y sus voluntarios, agradeciendo su dedicación constante. Manifestó que la fe se manifiesta no solo en acciones aisladas, sino en una vida coherente con el Evangelio. “El Señor, hoy, con palabras muy sencillas, nos recuerda quiénes somos los bautizados”, afirmó, destacando que los cristianos están llamados a ser “la sal de la tierra” y “la luz del mundo”.
El Obispo Chico también abordó las dificultades climáticas que afectan a España, especialmente en Andalucía y Extremadura. Además, se refirió al inicio de la Misión Mariana Diocesana de la Virgen de la Cabeza, la cual se prepara para el Jubileo de 2027, destacando su objetivo de revitalizar la fe y fomentar el compromiso cristiano.
En relación con el lema de esta campaña, el Obispo enfatizó que combatir el hambre está íntimamente ligado a la construcción de la paz. “Hoy la Iglesia nos pide que pongamos nombre a una realidad dolorosa: el hambre”, subrayó, añadiendo que esta problemática a menudo es consecuencia de la desigualdad y la injusticia. Resaltó que para lograr una paz auténtica es necesario garantizar una vida digna y derechos fundamentales.
Chico Martínez destacó que los proyectos implementados por la Diócesis son un símbolo de una Iglesia que transforma la oración en acción. Además, hizo un llamado a la comunidad, instando a realizar gestos sencillos pero significativos: oración por quienes pasan hambre, ayuno voluntario como signo de solidaridad, limosna y colecta generosa, y compromiso con un desarrollo justo.
Al finalizar, el Obispo motivó a los asistentes a dar un testimonio auténtico de su fe, insistiendo en que “el Señor no nos pide que seamos perfectos; nos pide que seamos verdaderos”. Tras la bendición final, Lidia Casado, Delegada de Manos Unidas, agradeció al Obispo su cercanía y a los jiennenses su constante generosidad. La celebración culminó con una reflexión compartida por la misionera Scalabriniana Carla Luisa Frey Bamberg sobre su experiencia en Angola y su colaboración con Manos Unidas.
Las colectas de este fin de semana, provenientes de todas las parroquias del Santo Reino, se destinarán íntegramente a los proyectos de la campaña, para que la caridad de la Iglesia de Jaén siga siendo una luz que ilumine en medio de las necesidades del mundo, recordando que “el hambre es una violencia silenciosa: no hace ruido, pero mata”.
