Las recientes inclemencias meteorológicas han dejado secuelas significativas en la red de carreteras de la provincia de Jaén, afectando la circulación en diversos tramos. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha emitido un comunicado detallando que se mantienen cerrados dos tramos clave: la A-44, que conecta Campillo de Arenas con Granada, y la A-32, que va de Villacarrillo a Albacete. Sin embargo, para facilitar el paso de vehículos, se ha habilitado un carril en sentido contrario en estas vías.
Además, hay múltiples carreteras que enfrentan interrupciones totales. Entre ellas se encuentran la A-303 en Guarromán, y la A-324 en Carchel, donde también se ha implementado un carril contrario a la circulación habitual a la altura de Cambil. Otras vías afectadas incluyen la A-6000 en Mengíbar, la A-6075 en Villanueva de la Reina y varias en la red local como la JA-3100 cerca de Las Infantas y la JA-3200 en Puente Jontoya.
El impacto de las lluvias también ha provocado el cierre de carreteras en localidades más pequeñas. Por ejemplo, están cortadas la JA-4201 en Bélmez de la Moraleda, la JA-4302 en Ribera Alta, y otras en los alrededores de Torres de Albanchez y Segura de la Sierra. En total, se registran incidencias en la JV-2233 de Alcaudete, así como en la JV-2930 en Lopera y la JV-2931 en Porcuna.
La situación ha llevado a que el Ayuntamiento de Linares y otras instituciones locales colaboren en la evaluación del estado de las carreteras. Hasta el momento, se han identificado dos cortes en la Red Provincial de la Diputación: la JV-5001 que une Marmolejo y La Centenera, y la JV-3043 que va de Lupión a Estación Linares-Baeza. Esta coordinación es esencial para garantizar la seguridad de los usuarios y la rápida recuperación de las infraestructuras afectadas.
Las autoridades recomiendan a los conductores que tomen precauciones al circular por las áreas afectadas y que estén atentos a las señales de tráfico. Se espera que la situación mejore en los próximos días conforme se estabilicen las condiciones meteorológicas.
Con estas interrupciones, la red de carreteras de la provincia muestra una vez más su vulnerabilidad ante fenómenos naturales, resaltando la necesidad de una infraestructura más resiliente. A medida que las autoridades continúan evaluando los daños y planificando las reparaciones necesarias, se vuelve evidente que las comunidades afectadas deben estar preparadas para adaptarse a un clima cada vez más impredecible.



























