La Cuaresma ha comenzado este año con un significativo acto en la Catedral de Jaén, donde se llevó a cabo una celebración eucarística presidida por Monseñor Chico Martínez. Este ritual, que incluye la imposición de cenizas, marca el inicio de un periodo de reflexión y conversión que se extenderá durante 40 días, culminando en la Pascua. Durante la ceremonia, se subrayó la importancia del encuentro personal mediante el ayuno, la limosna y la oración.
El Obispo, acompañado de varias autoridades civiles y religiosas, enfatizó en su homilía la relevancia de este tiempo litúrgico. La ceremonia se vio reforzada por la presencia de miembros de la Cofradía de la Buena Muerte, que celebra su centenario este año, quienes también participaron en el posterior Vía Crucis. Este evento tuvo lugar en la Catedral, que se llenó de fieles que buscaban iniciar este tiempo espiritual con un significado renovado.
Entre los asistentes se encontraban el Delegado Territorial de Fomento, D. Miguel Contreras, y otros representantes de la Corporación Municipal de Jaén, así como miembros de la Universidad y de distintas instituciones militares. Su participación resalta la importancia del acto en el contexto social y comunitario de la ciudad, donde la religiosidad y el compromiso cívico convergen.
En su mensaje, Monseñor Chico recordó a los fieles que la Cuaresma no debe ser vista como una mera tradición, sino como una oportunidad para buscar un encuentro auténtico con Dios. «A muchas personas, la Cuaresma les puede parecer una palabra sin sentido, desfasada en nuestra sociedad actual. ¡Nada más lejos de la verdad!», expresó durante su homilía, instando a la comunidad a vivir esta etapa con un espíritu renovado y de reconciliación.
El Obispo destacó que la Cuaresma invita a una reflexión profunda sobre la propia vida y las relaciones con los demás, proponiendo el ayuno, la oración y las obras de misericordia como pilares fundamentales. “La Cuaresma es tiempo de gracia y perdón. Acojamos la reconciliación en el sacramento de la Penitencia”, añadió, haciendo un llamado a todos los presentes a abrir sus corazones a la conversión.
Los miembros de la Agrupación de Cofradías y sus juntas de Gobierno también jugaron un papel importante en la celebración. Se encargaron de la monición de entrada y la oración de los fieles, en un acto que reforzó los lazos entre las distintas cofradías de la ciudad. La Hermana Mayor de la Cofradía de la Buena Muerte, Dª Raquel Hernández, y el Presidente de la Agrupación de Cofradías de Jaén, D. Francisco Sierra, participaron activamente en las lecturas litúrgicas.
La celebración culminó con la bendición de las cenizas, un gesto simbólico que invita a la reflexión sobre la temporalidad y la necesidad de un cambio interior. Tras la imposición de cenizas a los sacerdotes y seminaristas, los fieles también recibieron este signo, marcando el inicio de su camino hacia la Pascua. Esta celebración, que reúne a diversos sectores de la sociedad, subraya la importancia de la comunidad en momentos de introspección y fe.
Finalmente, el Vía Crucis, que sigue a la Eucaristía, es otro momento significativo en este calendario religioso, donde la comunidad se une para recordar el sufrimiento y la esperanza en la Resurrección. Este año, el misterio pascual se celebrará el 5 de abril, un momento que se espera con gran expectación en la ciudad, donde la fe y la cultura religiosa continúan siendo un pilar fundamental de la vida comunitaria.
