El café se ha convertido en el compañero inseparable de millones de personas cada mañana. Diversos estudios asocian su consumo moderado con un menor riesgo cardiovascular, una reducción de la mortalidad total y una mejor función metabólica. Sin embargo, el momento en que se bebe puede marcar la diferencia entre aprovechar esos beneficios o anularlos. «El café bien utilizado se asocia con ventajas para la salud, pero el momento importa», afirma el cardiólogo y divulgador Aurelio Rojas.
El especialista explica que, durante los primeros 30 a 60 minutos después de despertarnos, el organismo genera de forma natural lo que se conoce como pico de cortisol matutino o, en términos científicos, la respuesta del despertar. Lejos de ser perjudicial, ese cortisol cumple una función esencial: eleva la energía, aumenta la atención, regula la tensión arterial y sincroniza el reloj biológico interno.
Cafeína y cortisol: una superposición contraproducente
Tomar café justo al salir de la cama interfiere con ese proceso fisiológico. «Si tomas café justo al despertar, la cafeína no te da más energía; lo que hace es superponerse a ese pico natural de cortisol», advierte Rojas. El resultado, según el cardiólogo, es un efecto estimulante menor, un desarrollo más rápido de tolerancia a la cafeína —lo que lleva a necesitarla cada mañana para funcionar— y, en personas con estrés crónico o con el corazón sensible, un aumento del nerviosismo, las palpitaciones e incluso la ansiedad.
Para evitar esa interferencia, Rojas recomienda esperar aproximadamente 60 minutos tras levantarse antes de preparar la primera taza. «Ese pequeño gesto mejora los efectos, reduce la sobreestimulación del sistema nervioso, protege el ritmo circadiano y mantiene una respuesta hormonal más saludable y fisiológica», argumenta.
Qué hacer en esa primera hora
El especialista propone aprovechar ese intervalo para otras actividades que contribuyan a un despertar más equilibrado: exponerse a la luz natural del sol, moverse un poco por casa o de camino al trabajo y, sobre todo, hidratarse bien. Solo después de cumplir esos pasos llegaría el momento óptimo para el café. «Es un pequeño gesto que seguro que tu corazón lo va a notar», concluye Rojas.