La llegada de las nuevas tecnologías ha transformado significativamente el panorama del arte contemporáneo, sustituyendo herramientas tradicionales como el pincel por dispositivos digitales. Esta evolución ha dado pie a un debate sobre la autenticidad y el valor de las obras creadas a través de medios digitales. En este contexto, la gestora cultural Rosina Gómez-Baeza plantea cuestiones interesantes sobre la legitimidad del ratón como herramienta artística en comparación con el pincel, afirmando que ambos pueden ser igualmente válidos.
Durante una reciente charla en el pódcast ‘Rompiendo el Molde’, Gómez-Baeza reflexionó sobre su trayectoria y los retos actuales del arte. El LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, proyecto que ella ha impulsado, destaca por su enfoque en la unión de arte, ciencia y tecnología, ofreciendo un espacio accesible para todos, con entrada gratuita y diversas actividades.
En su intervención, la gestora subrayó la importancia del emprendimiento y la perseverancia en el ámbito artístico, señalando que estas son características esenciales que deben cultivarse. También enfatizó la necesidad de estar abiertos a nuevas experiencias, como viajar y leer, para nutrir la creatividad. Además, compartió su admiración por varios países en cuanto a producción artística, mencionando a China y España, así como su interés en Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Alemania.
Por otro lado, Gómez-Baeza expresó su aprecio por diversos artistas contemporáneos. Definió a Banksy como un referente que siempre “acierta” y calificó la obra de Yayoi Kusama como «maravillosa». A su vez, destacó la producción de Takashi Murakami como una «nueva mirada al arte», mientras que la obra de Miquel Barceló, con su uso de la brocha, ha dejado una impresión duradera en ella.
Este diálogo sobre la relación entre arte y tecnología es especialmente relevante en la actualidad, ya que la digitalización continúa expandiendo las fronteras de la creatividad. La obra artística ya no se limita a la tela o la escultura, sino que se abre a nuevas formas y formatos que desafían las percepciones tradicionales. La interacción entre la tecnología y el arte puede enriquecer no solo la producción, sino también la experiencia del espectador.
Con la creciente presencia de plataformas digitales y redes sociales, la difusión del arte ha cambiado radicalmente, permitiendo que cada vez más artistas emergentes tengan la oportunidad de mostrar su trabajo a un público más amplio. Este fenómeno también ha hecho que el arte se convierta en un campo más democrático, donde las voces diversas pueden ser escuchadas y valoradas.
En este contexto, el Ayuntamiento de Linares y otras instituciones culturales tienen la oportunidad de explorar estas nuevas dinámicas, promoviendo iniciativas que integren la tecnología en la creación y difusión del arte. Esto podría llevar a nuevas colaboraciones y proyectos innovadores que enriquezcan la escena cultural de la región.
En conclusión, la conversación sobre la evolución del arte ante la digitalización es fundamental para entender cómo se construye el canon artístico en el siglo XXI. La visión de Gómez-Baeza invita a la reflexión y al diálogo sobre las direcciones futuras que puede tomar el mundo del arte, a medida que continuamos explorando la intersección entre creatividad y tecnología.
