El 20 de enero, la sede de Utamed en Málaga acogerá un debate moderado por Alberto Herrera, donde se reunirán jóvenes andaluces para expresar sus inquietudes y propuestas. Este evento se considera uno de los momentos más relevantes de la campaña electoral, especialmente porque cerca de 400.000 jóvenes en Andalucía pueden influir en el resultado electoral tras el 17 de mayo. La participación activa de las nuevas generaciones es vista como una oportunidad para que los partidos políticos se acerquen a sus preocupaciones.
Álvaro Ortiz, un joven andaluz que sigue atentamente la actualidad, sostiene que las redes sociales están transformando la forma en que los políticos se comunican con los más jóvenes. Según él, figuras populares en internet se han convertido en «una especie de predicadores de la derecha», aprovechando este fenómeno para captar la atención de las nuevas generaciones. Esta dinámica está impulsando una mayor interacción entre los jóvenes y la política, a pesar de que los discursos tradicionales suelen resultar menos atractivos.
Preocupaciones de los jóvenes andaluces
Ortiz señala que, más allá de temas habituales como la sanidad y la vivienda, hay una creciente inquietud por la polarización política y la radicalización entre los jóvenes. Esta tendencia ha generado un clima de tensión que, según él, afecta la convivencia social y se manifiesta de forma cada vez más evidente. Además, ha experimentado en carne propia la violencia política, reflejando un problema que actualmente escapa al control de las autoridades.
El joven relata un incidente reciente en la Gran Vía de Granada, donde un grupo antifascista atacó a un chico por llevar una pulsera de España. Esta experiencia le ha llevado a concluir que «se sufre mucha violencia política, tanto digital como física», lo que a su juicio no contribuye a la tan necesaria convivencia en la sociedad actual.
Con respecto a las próximas elecciones andaluzas, Ortiz estima que Juanma Moreno no logrará la mayoría absoluta, y anticipa que buscará una coalición con VOX. En su análisis de la situación política, afirma que la izquierda ha perdido su momento de gloria y no ve posibilidades de que regrese al poder. Estas afirmaciones reflejan un pesimismo sobre el futuro político de Andalucía.
Otro problema que preocupa a Ortiz es la huida de jóvenes de Andalucía. Asegura que las medidas actuales no son suficientes para detener este éxodo, el cual considera que no solo es responsabilidad del gobierno autonómico, sino que también involucra al gobierno español. Muchos jóvenes están considerando salir de España en busca de mejores oportunidades y condiciones de vida. «Queremos ganar más dinero, tener más seguridad y estabilidad laboral», señala Ortiz, enfatizando que actualmente este tipo de aspiraciones son difíciles de alcanzar.
Este debate se presenta como un espacio clave para que los jóvenes expongan sus preocupaciones en un momento en que su voz puede ser determinante en el futuro político de Andalucía. Al final, su participación podría marcar un cambio significativo en el enfoque que los partidos políticos adoptan hacia las nuevas generaciones, reafirmando la importancia de atender sus necesidades y preocupaciones para lograr una mejor convivencia y un futuro más prometedor.


























