La comunidad de vecinos de la calle Bailén, situada en el barrio de San Francisco en Bilbao, ha realizado una denuncia formal al Ayuntamiento de Linares. En la carta, los residentes expresan su malestar por la concentración de servicios dirigidos a personas con problemas de drogodependencia y otros problemas sociales. Este punto de queja se debe a la existencia de una narcosala en el número uno de la calle, un lugar que ha sido motivo de rechazo por parte de los vecinos desde su apertura.
Los firmantes de la misiva aseguran que en esta ubicación se ha generado un ambiente insostenible, donde los consumidores son frecuentes, provocando ruidos molestos, suciedad y un evidente deterioro de la convivencia. Además, mencionan que a lo largo de la calle se encuentra la comisión antisida, que se ha convertido en un «centro de reunión constante», donde se observan situaciones inapropiadas, incluyendo la realización de necesidades fisiológicas en la vía pública.
En otro punto de la carta, los vecinos advierten que han tenido conocimiento de un posible traslado de un recurso de atención a personas con problemas sociales al número 17 de la misma calle, a solo 50 metros de la ya mencionada comisión. Esta situación ha generado preocupación entre los residentes, quienes lamentan no haber sido informados ni consultados sobre esta decisión. Además, critican que las obras para este nuevo recurso se han llevado a cabo «sin licencia y a escondidas», realizando trabajos fuera de horario y con la persiana bajada, hasta que se presentó una denuncia que obligó a su paralización.
Los residentes consideran «inadmisible» que una acción financiada con recursos públicos se ejecute «sin transparencia ni respeto a la legalidad». Resaltan la irresponsabilidad de agrupar múltiples servicios de atención a drogodependientes en un tramo de apenas 500 metros, lo que, según ellos, agrava la sensación de inseguridad en la zona, degrada el entorno y pone en riesgo la convivencia entre vecinos.
La situación se vuelve aún más tensa cuando los vecinos describen las conversaciones que escuchan a diario, como «voy a subir a por la dosis y bajo otra vez». Estas expresiones, provenientes de los usuarios de estos centros, se suman a la preocupación por el constante movimiento de carros utilizados por vendedores de chatarra en la calle Cortes, que transitan por Bailén, afectando aún más al ambiente del vecindario. «¿De verdad creen que este es el entorno adecuado para concentrar este tipo de recursos?», cuestionan los residentes en su carta.
La comunidad de vecinos espera que el Ayuntamiento de Linares tome medidas efectivas ante esta problemática y se comprometa a mejorar la situación en su barrio. La falta de información y la ejecución de proyectos sin consulta previa son aspectos que los residentes consideran fundamentales para restablecer la confianza en las instituciones locales. La reivindicación de los vecinos pone de manifiesto la necesidad de un diálogo constructivo y una gestión responsable de los recursos públicos en beneficio de la comunidad.
Esta situación en la calle Bailén refleja un problema más amplio relacionado con la gestión de servicios sociales en entornos urbanos. La respuesta del ayuntamiento y su abordaje ante la queja vecinal determinará no solo el futuro del barrio, sino también la percepción de la eficacia de las políticas municipales en el ámbito social.





























