El 21 de noviembre de 2022, una cámara externa de la nave Orión registró una imagen tan sencilla como impactante: la Tierra ocultándose tras el borde iluminado de la Luna. En ese instante, casi ocho mil millones de personas quedaban simbólicamente fuera de la imagen, mientras la misión Artemis I avanzaba hacia uno de sus hitos técnicos.
Aquel día, en el sexto de vuelo, Orión se dirigía a un sobrevuelo propulsado que la acercó a apenas 130 kilómetros de la superficie lunar. La maniobra permitió ganar la velocidad necesaria para alcanzar una órbita retrógrada distante, diseñada para poner a prueba sistemas clave de navegación y control.
Esta órbita se considera distante porque se sitúa 92.000 kilómetros más allá de la Luna, y retrógrada porque la nave se desplaza en sentido contrario al movimiento lunar alrededor de la Tierra. Se trata de una trayectoria poco habitual, pero fundamental para validar futuras misiones tripuladas.
El viaje llevó a la nave aún más lejos. El 28 de noviembre de 2022, alcanzó su punto máximo de alejamiento del planeta: algo más de 400.000 kilómetros de la Tierra. Con ello superó el récord del Apolo 13 y se convirtió en la nave diseñada para la exploración humana que más lejos ha llegado.
Artemis II, el siguiente paso en la exploración lunar
Ese ensayo técnico es la base sobre la que se apoya ahora Artemis II. La misión tiene previsto su lanzamiento el 6 de febrero de 2026, si las condiciones técnicas y meteorológicas lo permiten, y será la primera misión tripulada del programa Artemis.
Artemis II llevará a cuatro astronautas alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra. El objetivo no es todavía alunizar, sino probar los sistemas que permitirán futuras expediciones, incluida la vuelta de la humanidad a la superficie lunar y los preparativos para un futuro viaje tripulado a Marte.
La misión ha entrado ya en su fase final de preparación. La tripulación ha comenzado la cuarentena previa al lanzamiento, un protocolo destinado a minimizar cualquier riesgo de enfermedad que pudiera retrasar o comprometer el despegue.
Este periodo de aislamiento forma parte del programa de estabilización de la salud, que suele iniciarse unos 14 días antes del lanzamiento. Adelantar la cuarentena permite mantener flexibilidad en la ventana de despegue prevista para febrero.
Mientras se ultiman los preparativos, la imagen de la Tierra ocultándose tras la Luna vuelve a circular como recordatorio de lo que está en juego: no solo una misión espacial, sino el siguiente paso del regreso humano más allá de la órbita terrestre.





























