La exclusión social en Jaén ha evolucionado a lo largo del tiempo, convirtiéndose en una dinámica estructural y no en episodios aislados. Este fenómeno ha sido objeto de análisis en el Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, presentado recientemente en el Obispado de Jaén. El informe revela un panorama de desigualdad persistente, donde el acceso a la vivienda y las oportunidades laborales son factores determinantes que contribuyen a la inestabilidad social.
Según el estudio, un alarmante 23,1 % de la población andaluza se encuentra en situación de exclusión social, y el 10,2 % vive en exclusión severa. Estas cifras son superiores a las de otras regiones del país, y en Jaén se siente su impacto de manera aguda. El coordinador del informe en Andalucía, Daniel Rodríguez de Blas, subrayó que «No fallan las personas, falla el sistema». Este diagnóstico resalta que la mayoría de los hogares en esta situación se esfuerzan por encontrar empleo y activar redes de apoyo, pero se enfrentan a barreras estructurales que perpetúan su vulnerabilidad.
La cuestión de la vivienda emerge como el principal obstáculo para la integración social en la región. Entre 2018 y 2024, los precios de compra de inmuebles en Andalucía han aumentado un 65 %, mientras que los salarios han tenido un crecimiento mucho más lento. En la provincia de Jaén, el precio de los alquileres ha crecido un 16 % en el mismo periodo, y en la capital, casi un 20 %. Esto ha llevado a que más de 72.000 personas en la provincia caigan en la pobreza tras cubrir los gastos de vivienda, lo que empuja a muchas familias por debajo del umbral de pobreza.
Además de la vivienda, el empleo se posiciona como otro de los motores de exclusión. Para el año 2025, la tasa de desempleo en Jaén se estima cercana al 17 %, superando las medias tanto de Andalucía como del resto del país. Se calcula que más de 60.000 individuos viven en hogares donde el sustento principal padece una inestabilidad laboral grave. Un dato relevante que el informe destaca es que el 14 % de las personas empleadas se encuentra también en situación de exclusión, lo que pone de manifiesto la fragilidad del mercado laboral local.
La exclusión social se extiende también al ámbito de la salud. En Jaén, más de 95.000 personas se ven obligadas a renunciar a la compra de medicamentos o a abandonar tratamientos médicos debido a la falta de recursos económicos. Esta realidad condiciona significativamente el acceso a la atención sanitaria, y agrava las situaciones de exclusión más severa.
Desde Cáritas Diocesana de Jaén, su director, Rafael Ramos, enfatizó que el informe no debe ser considerado únicamente como un diagnóstico, sino como una herramienta para transformarla. La investigación, llevada a cabo por la Fundación FOESSA, pone de manifiesto que en la provincia, las debilidades del modelo social están íntimamente ligadas a una vivienda que expulsa y un empleo que no garantiza estabilidad. Así, la situación actual exige una respuesta integral y coordinada que atienda las causas estructurales de la exclusión social.





























