Ver ropa tendida en el patio interior de un bloque de viviendas es una estampa habitual en cualquier ciudad española. Sin embargo, que ese espacio figure como de uso privativo en la escritura no otorga al propietario libertad absoluta para modificarlo. La Ley de Propiedad Horizontal establece límites claros, y la instalación de un tendedero fijo es uno de los supuestos que pueden entrar en conflicto con la norma.
El artículo 7.1 reconoce el derecho del propietario a realizar actuaciones dentro de su vivienda o patio, pero lo condiciona a que dichas obras no menoscaben la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración exterior ni los derechos del resto de propietarios. Cualquier intervención que cumpla estos requisitos debe, además, comunicarse previamente al representante de la comunidad. Un tendedero que exija anclajes, perforaciones en muros o fijaciones permanentes en techos encaja en esas restricciones y, por tanto, necesita autorización expresa de la junta.
Tendederos portátiles: la excepción práctica
La situación cambia cuando el tendedero es portátil o temporal. Si no se fija a ningún elemento constructivo ni altera la estructura del patio, la instalación no se considera una modificación de elementos comunes y no requiere aprobación vecinal. Es la diferencia entre apoyar un soporte desmontable en el suelo y taladrar la pared medianera para colgar un sistema permanente.
Ahora bien, incluso con un tendedero permitido, la convivencia impone sus propias reglas. El artículo 7.2 prohíbe desarrollar en cualquier espacio del edificio actividades que resulten dañosas, molestas, insalubres o contrarias a los estatutos de la comunidad. Un tendedero que genere goteos constantes, humedades o malos olores en pisos inferiores podría ser objeto de reclamación aunque se trate de un modelo portátil colocado en un patio de uso privativo.
La propia ley refuerza la capacidad de actuación del colectivo de vecinos. El artículo 14.e) atribuye a la Junta de Propietarios la competencia para decidir sobre asuntos de interés general y velar por el uso adecuado de los elementos comunes. Si un vecino instala un tendedero fijo sin haber obtenido el visto bueno correspondiente, la comunidad está facultada para exigir su retirada y, en caso de incumplimiento, emprender las acciones que la normativa prevé para hacer respetar las reglas del edificio.





























