El presidente del Real Avilés Industrial, Diego Baeza, ha expresado su descontento tras el partido disputado en Arenteiro, calificándolo de «inaceptable». A través de sus redes sociales, Baeza se disculpó con los aficionados y asumió la responsabilidad de la situación. En su mensaje, enfatizó la necesidad de trabajar arduamente para revertir esta racha negativa, instando a la unidad para mejorar el desempeño del equipo.
Las palabras de Baeza llegaron antes de la comparecencia de su entrenador, Dani Vidal, quien describió el encuentro como «un día complicado», principalmente debido a la decisión del árbitro de permitir el juego, a pesar de las malas condiciones del campo. Vidal manifestó que ni él ni el otro entrenador consideraban adecuado jugar en un terreno impracticable, subrayando que la situación actual del fútbol debe cambiar para aproximarse al profesionalismo. «Lo que se ha visto no es fútbol», añadió.
Durante la rueda de prensa, el entrenador expuso que habían solicitado el aplazamiento del partido, pero la respuesta del árbitro fue que el terreno era apto para jugar, a pesar de que había «dos charcos en el centro del campo». El mal estado del césped generó inquietud entre jugadores y técnicos, quienes priorizan no solo los puntos, sino también la salud de los futbolistas. «La conversación se detuvo en la pregunta: ‘¿para jugar a qué?'», comentó Vidal.
A pesar de las condiciones adversas, el entrenador reconoció que su equipo había cometido errores en defensa. «Es evidente que hemos hecho muchas cosas mal. A nivel defensivo, nos ha faltado ser más contundentes», admitió. Con tres goles anotados fuera de casa, el equipo no logró acercarse a la victoria, lo que llevó a Vidal a realizar cuatro cambios en un intento de revitalizar el juego ofensivo.
Vidal buscó potenciar el medio campo y ajustar la alineación para mejorar la defensa, introduciendo a un tercer central para afrontar mejor las situaciones de juego. Aunque el plan funcionó brevemente, admitió que la energía del equipo se vio afectada tras un cambio en el marcador. «El 4-2 nos bajó la energía», expresó, llamando a mantener la calma ante la mala racha y enfatizando que la evaluación debe ser más global. «Debemos cortar esta racha lo más rápido posible y dejaremos todo en el siguiente partido en Balaídos», concluyó.
La situación actual del Real Avilés es preocupante, ya que los resultados no reflejan el esfuerzo del equipo. Con la llegada del mercado de invierno, el entrenador es optimista acerca de las posibilidades de mejorar la dinámica del equipo. «Con las nuevas incorporaciones, estamos seguros de que podremos dar mucho que hablar», señaló, dejando entrever un futuro más esperanzador.





























