El Grupo Biat ha finalizado con éxito su proceso de financiación a través de bonos convertibles, un acuerdo establecido con su socio financiero, Alpha Blue Ocean. Esta operación ha permitido a la empresa eliminar por completo su deuda convertible en circulación, lo que representa un avance significativo en su reestructuración. La compañía ha comunicado que, tras esta última transacción, ha quedado a cero el saldo pendiente que derivaba de un acuerdo inicial firmado en junio de 2025.
Para concluir esta etapa, Biat ha emitido 1,47 millones de nuevas acciones ordinarias, lo que ha facilitado la amortización de una deuda de 250.000 euros mantenida con el inversor Global Corporate Finance Opportunities 9, una firma con presencia en Dubái y Bahamas. Esta acción no solo ha reducido la presión sobre la dilución futura de los instrumentos financieros, sino que también ha permitido que el capital social de la empresa se establezca en 3,71 millones de euros, representado por un total de 74,28 millones de acciones.
El cierre de esta financiación se produce en un contexto de mejora en la estructura de propiedad del grupo, donde Sandra Ortega ha incrementado su participación controlando más del 53% del capital social. Esto se ha logrado mediante la compensación de créditos, lo que también ha contribuido a disminuir la carga financiera de la empresa. En términos operativos, este saneamiento financiero de Biat se da en un momento en el que la compañía ha visto un crecimiento en sus cifras fundamentales, reportando un aumento del 17% en ingresos durante el primer semestre de 2025, alcanzando los 980.000 euros.
El EBITDA de Biat ha mostrado una recuperación, pasando de un resultado negativo a un beneficio operativo de 237.000 euros. Esta mejora se atribuye a un incremento en las ventas, así como a una estricta política de reducción de costes, que incluye recortes en servicios externos y ajustes en la plantilla. A pesar de estos avances, la empresa continúa enfocándose en fortalecer su solvencia debido a las advertencias emitidas en el informe del auditor al cierre de 2024, que manifestaron “dudas significativas” sobre la capacidad del grupo para mantener su funcionamiento.
Para contrarrestar los desafíos financieros, Biat ha intensificado sus esfuerzos en el ámbito comercial internacional, buscando diversificar sus fuentes de ingresos más allá de sus contratos tradicionales. Una de sus subsidiarias, Biobide, ha firmado un acuerdo con Afton Chemical, una filial de NewMarket Corporation, para evaluar la toxicidad de nuevos compuestos químicos a través de ensayos con pez cebra. Este contrato tiene particular relevancia, ya que permite a Biat integrarse en la cadena de valor de grandes corporaciones industriales y mitigar el impacto de los retrasos en otros proyectos clave, como el del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH), cuyo inicio ha sido pospuesto para principios de 2025.
Además, la división ZIP Solutions ha demostrado ser una de las apuestas más firmes para el crecimiento futuro de Biat. Esta filial mantiene acuerdos activos que incluyen uno con la biotecnológica SpliceBio, que contempla pagos por hitos y royalties que podrían superar los 30 millones de euros por tratamiento si se logra su aprobación en el mercado. De igual forma, el grupo ha obtenido apoyo público al participar en un proyecto sanitario de la Junta de Andalucía, que cuenta con un presupuesto de 4,2 millones de euros, para el desarrollo de nuevas terapias CAR-T contra el cáncer, lo que refuerza su perfil científico y su relación con las instituciones sanitarias.





























