Durante el fin de semana que abarcó del 27 de febrero al 1 de marzo, un grupo de 13 acompañantes de Kairos se congregó en un encuentro espiritual en Mengíbar, bajo la protección de la Virgen de la Cabeza. Este retiro se enfocó en fortalecer los lazos de los grupos Kairós y Rise Up, promoviendo la reflexión personal y colectiva.
El evento sirvió como un espacio para explorar las dimensiones más profundas del ser humano, reflexionando sobre la necesidad de un corazón renovado. Las preguntas planteadas por los participantes, tales como: “¿Qué debe morir en mí? ¿Qué necesito transformar?”, invitaron a la introspección y al compromiso espiritual. Este enfoque busca llevar a los asistentes hacia una mayor conexión con su fe y un entendimiento más profundo de sí mismos.
Las actividades del retiro incluyeron momentos creativos, donde los asistentes plasmaron en lienzos sus sueños, miedos y cargas. La jornada estuvo marcada por una sinergia entre el arte y la espiritualidad, lo que permitió a cada individuo compartir sus experiencias y fortalecer el sentido de comunidad. A través de una puesta en común, los participantes pudieron conocer mejor a sus compañeros y reflexionar sobre la fe y la esperanza que cada uno aporta.
A lo largo del retiro, la oración ocupó un lugar central. Por la tarde, mientras la música festiva resonaba en el cerro, los participantes se reunieron para orar bajo la atenta mirada de la Virgen de la Cabeza. Este momento culminó con la entrega del cariño y esfuerzo invertido durante el retiro, subrayando la importancia de la espiritualidad en la vida cotidiana.
El día domingo, los asistentes tuvieron la oportunidad de celebrar la Eucaristía en el segundo domingo de Cuaresma. La misa fue presidida por el párroco, Don Antonio Blanca, quien guió a los participantes a través de este momento sagrado, acompañado por el coro de la iglesia local. Esta ceremonia fue un recordatorio de la presencia constante de Dios en la vida de cada uno, y del compromiso de la comunidad hacia sus jóvenes.
Al finalizar el retiro, los participantes regresaron a sus vidas diarias llenos de renovada fe y amor, con la mirada puesta en los adolescentes y jóvenes de la comunidad. El objetivo es acompañarles en su camino hacia un corazón puro y en la construcción de una vida en fe. Este tipo de encuentros no solo ofrecen un espacio de reflexión, sino que también promueven una cultura de apoyo y amor en la comunidad.
El retiro concluyó sin un momento de descanso, ya que las dinámicas de juegos, como el bingo y otras actividades, brindaron risas y anécdotas que perdurarán en la memoria colectiva. Esta combinación de espiritualidad y diversión refleja el enfoque del grupo en crear un ambiente acogedor y enriquecedor para todos los participantes.
La comunidad parroquial de Mengíbar sigue comprometida con el desarrollo espiritual de sus miembros, fomentando encuentros que nutran tanto la fe individual como la colectiva. Iniciativas como esta son fundamentales para construir un sentido de pertenencia y apoyo mutuo, vital en tiempos donde se necesita más que nunca la presencia del amor de Dios en la juventud.





























