El Auditorio Municipal de El Pósito fue el escenario elegido para celebrar el Concierto de Semana Santa del Ateneo Musical de Linares el pasado 21 de febrero. Este evento, que ya se ha consolidado en la agenda cultural previa a la Semana Mayor, ofreció una velada que atrajo a un gran número de asistentes, creando una atmósfera de recogimiento y emoción.
La Banda Sinfónica presentó un variado programa dividido en dos secciones, en el que se intercalaron marchas procesionales con composiciones más modernas, enriqueciendo así el patrimonio musical cofrade. Desde el inicio, se destacó una sonoridad robusta, con un metal firme y maderas expresivas, capaces de transmitir tanto la solemnidad como el lirismo característicos del repertorio.
Un momento de especial relevancia fue la interpretación de la obra «Virgen de la Consolación», compuesta por el director de la banda, Enrique Moya Castro, en honor a la Hermandad de las Siete Palabras. Esta pieza se caracterizó por su intimidad y elegancia, con un cuidadoso manejo de las dinámicas que logró transmitir la devoción que rodea a sus imágenes titulares.
En la segunda parte del programa, la obra «Nuestra Señora de la Paz», compuesta en 2004 para conmemorar el 75 aniversario de la Hermandad de la Santa Cena, también tuvo una destacada interpretación. El público recibió esta pieza con gran calidez, apreciando su carácter conmemorativo y procesional, abordada con una nobleza sonora notable.
Durante la primera parte, se interpretaron piezas emblemáticas como «Amarguras» de Manuel Font de Anta, que se ejecutaron con un tempo equilibrado y un control sonoro exquisito, logrando uno de los momentos más emotivos de la noche. Composiciones más contemporáneas también fueron parte del programa, aportando contrastes rítmicos y una rica armonía, los cuales evidenciaron la madurez artística de la banda.
La segunda sección del concierto mantuvo la intensidad, alternando entre momentos dramáticos y pasajes de profundo lirismo. El evento culminó con una conmovedora versión de «Saeta», que sumió al auditorio en un silencio reverente antes de que estallaran aplausos prolongados.
Este concierto no solo reafirmó el compromiso de la Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Linares con la tradición musical cofrade, sino que también ofreció una experiencia estética y espiritual significativa para todos los presentes. La música se transformó en una oración compartida, sirviendo como una antesala sonora a la inminente celebración de la Semana Santa en la ciudad.





























