El estado del césped en el estadio Suárez Puerta ha generado una notable preocupación en el entorno del Real Avilés Industrial. Dani Vidal, entrenador del equipo, expresó su descontento en una reciente rueda de prensa, señalando que la situación del campo, especialmente desde noviembre hasta marzo, ha sido un desafío constante. Su malestar se intensifica debido a la calidad de las instalaciones sintéticas de La Toba, donde el equipo entrena durante toda la temporada.
A pesar de que el entrenador asegura que no quiere usar esto como una excusa, su presidente, Diego Baeza, considera que este tema ha comenzado a sonar a justificación. En una intervención en el programa ‘Zona Mixta’, Baeza declaró que «el campo está mal para los dos equipos» y que, si los rivales están adaptándose mejor, eso no puede ser achacado a la superficie de juego. «La excusa del campo es algo que hemos normalizado demasiado», afirmó.
Vidal también comentó que todos preferirían jugar en un campo de mejor calidad, como el que se utilizó recientemente en Bilbao, pero que es fundamental adaptarse a las circunstancias actuales. A su juicio, es preferible dejar de lado las quejas sobre el terreno de juego hasta que mejoren las condiciones en marzo, ya que esto solo genera discusiones innecesarias.
La realidad del equipo es que, curiosamente, juega con mayor comodidad fuera de casa. Las estadísticas respaldan esta observación, con 16 puntos conseguidos lejos de su estadio, en comparación con los 14 acumulados en casa, donde han marcado 11 goles frente a los 19 anotados como visitantes. Este rendimiento local, con cuatro victorias, dos empates y cinco derrotas, coloca al equipo en una posición complicada dentro del campeonato.
Consciente de la situación, Baeza ha señalado que una solución rápida no es viable. «El campo es municipal y, sin una reforma integral, es absurdo invertir casi un millón de euros«, advirtió. Desde su llegada al cargo, ha realizado importantes inversiones para mejorar el estado del césped, incluyendo la compra de maquinaria profesional y tratamientos previos con arena de drenaje.
El conflicto entre el Real Avilés y el Ayuntamiento de Linares se ha agravado, ya que se encuentra en un punto muerto en cuanto a la concesión del estadio. Esto ha creado incertidumbre sobre quién es responsable del mantenimiento del recinto. La falta de avances en los acuerdos sobre una reforma integral ha llevado a que la situación sea complicada para el club, que no puede garantizar una superficie de calidad para sus entrenamientos ni partidos.
Además, el retraso en la percepción del patrocinio de las camisetas ha generado más tensión en el club, lo que dificulta que los empresarios se arriesguen a realizar inversiones significativas sin la certeza de un acuerdo firme con la propiedad municipal. A pesar de que el equipo necesita entrenar en condiciones adecuadas, la imposibilidad de utilizar el Suárez Puerta como ventaja añade más presión.
Desde que asumió el cargo, Baeza había prometido que en ocho semanas tendrían acceso a instalaciones adecuadas, pero esa promesa aún no se ha cumplido. “A veces no se puede remar a contracorriente”, expuso, apelando a la humildad de la afición y los jugadores ante esta situación complicada. «Cuando no hay apoyos, todo cuesta mucho más», concluyó.
El próximo encuentro contra el Mérida se prevé complicado, especialmente con la lluvia pronosticada para toda la semana. Este hecho podría agravar aún más las ya difíciles condiciones en el Suárez Puerta. La situación del césped sigue siendo un tema candente en el entorno del Real Avilés, y la necesidad de una solución a largo plazo se hace cada vez más evidente.





























