El camino hacia el ascenso del equipo femenino de rugby de Jaén ya ha comenzado, y su primer desafío será el filial del CR El Salvador B. Este encuentro, programado para el 3 de mayo en Valladolid, representa una prueba exigente para las jugadoras jiennenses, que se enfrentarán a un rival con una sólida trayectoria en una de las mejores canteras del rugby español.
El equipo de Castilla y León competirá con el respaldo de una estructura que ha sido habitual en la élite del rugby nacional, lo que añade una capa de dificultad a esta eliminatoria a partido único. La Federación Española de Rugby ha determinado estos emparejamientos según el ranking de las competiciones autonómicas, ubicando a Andalucía en la sexta posición. Esto significa que el campeón andaluz se verá las caras con el representante de la tercera federación clasificada, que en este caso es Castilla y León. Solo en una eventual semifinal se llevarán a cabo sorteos puros.
Antes de abordar este reto, el equipo femenino de rugby de Jaén centrará su atención en una concentración de tres días, diseñada por el cuerpo técnico para maximizar su rendimiento. Esta estrategia no es nueva; ya se empleó con éxito al inicio de la temporada, mejorando tanto la cohesión del grupo como su rendimiento en el campo. La concentración se llevará a cabo en Cabra de Santo Cristo este fin de semana, gracias al apoyo del Ayuntamiento de Linares. Durante este tiempo, el equipo trabajará en fortalecer la unión grupal, evaluará su estado físico y mental y perfeccionará tácticas específicas para el enfrentamiento contra el filial vallisoletano.
Las instalaciones deportivas municipales y el albergue La Casa de la Pradera servirán como base del equipo, que llega con la mentalidad adecuada y convencido de sus posibilidades. La experiencia adquirida en temporadas anteriores, así como el crecimiento constante del grupo a lo largo del año, alimentan la confianza de las jugadoras. Saben que para alcanzar el ascenso deben competir con determinación y sin errores.
Este enfrentamiento no solo es crucial para el presente, sino que también tiene implicaciones significativas para el futuro del rugby femenino en la región. La visibilidad que se genera en torno a este tipo de competiciones puede inspirar a más jóvenes a involucrarse en este deporte. La presión y el compromiso del equipo reflejan un deseo colectivo de llevar al rugby femenino de Jaén a nuevas alturas, y el primer desafío ya está claramente delineado. La preparación es clave, y ahora está en manos del equipo demostrar su capacidad para manejar la presión y ejecutar sus planes en el campo.



























