El Linares se encuentra en una fase crítica de la temporada, luchando por asegurar su permanencia en la Segunda Federación. Actualmente, el equipo dirigido por Miguel de la Fuente acumula 31 puntos tras 23 partidos, una cifra que invita a la cautela, aunque también brinda cierto optimismo, dado el contexto del Grupo IV. Con un total de 11 partidos restantes, incluyendo un encuentro aplazado contra La Unión Atlético, el objetivo es alcanzar al menos 43 puntos para garantizar la continuidad en la categoría.
La historia reciente del Linares muestra que en la temporada 21/22, 41 puntos fueron suficientes para mantener a los equipos en la categoría, cifra que aumentó a 44 en la campaña 22/23, lo que subraya la competitividad del grupo. Sin embargo, el ejemplo más pertinente es el de la temporada 23/24, donde el Manchego Ciudad Real se vio obligado a promocionar con 41 puntos, mientras que el Cádiz Mirandilla logró la salvación con 42. Este escenario de tensión es precisamente lo que el Linares busca evitar, apuntando a un total de 43 puntos, que históricamente han asegurado la permanencia sin complicaciones.
El ayuntamiento de Linares y la afición son conscientes de que el margen de error es escaso. En temporadas donde la puntuación ha sido más baja, como en la 24/25, sólo 40 puntos fueron suficientes para evitar el descenso. Actualmente, con equipos como el Xerez DFC, el Estepona y el Melilla presionando, la proyección indica que el límite de seguridad se establecerá nuevamente en torno a los 42 o 43 puntos.
La clave para el Linares radica en su próximo partido en el Estadio Municipal de Linarejos, donde se medirá a La Unión Atlético, un compromiso crucial programado para el 11 de marzo a las 16:00 horas. Ganar este partido permitiría al equipo reducir la presión de puntos necesarios a un número más manejable, facilitando así el camino hacia la permanencia. Para lograr el objetivo de 43 puntos, el club debe conseguir cuatro victorias en los 11 partidos restantes, lo que significa una media aproximada de 1,09 puntos por encuentro.
A lo largo de los años, el Linares ha aprendido que la confianza excesiva puede conducir a resultados desastrosos. La estadística es clara: caer por debajo de 40 puntos a menudo resulta en descenso o, al menos, en la necesidad de disputar eliminatorias por la permanencia. De este modo, el club tiene el destino en sus manos, pero cada partido se presenta como un reto que requiere no solo ilusión, sino también seriedad y constancia.
A medida que avanza la competición, el equipo se enfrenta a un calendario exigente. Su próximo compromiso es una dura visita al Club Atlético Malagueño, seguido por un derbi ante el Real Jaén CF, donde la rivalidad siempre aporta una presión adicional. Posteriormente, deberán afrontar el partido aplazado frente a La Unión Atlético, que se ha convertido en una oportunidad estratégica vital para el equipo.
La constancia será clave en la búsqueda de puntos cruciales. Después de enfrentar a UCAM Murcia CF, el Linares regresará a casa para medirse con el Salerm Puente Genil, un rival directo en la lucha por la permanencia. Cada punto cuenta en esta fase decisiva, y la presión no sólo recae sobre los jugadores, sino también sobre el entorno que rodea al club. Las expectativas son altas, y la historia del equipo se entrelaza con la urgencia de mantener la categoría.
El camino hacia la salvación es claro, pero el Linares necesita actuar con determinación y compromiso. Con cinco partidos restantes en casa, el equipo dispone de una oportunidad valiosa para convertir Linarejos en un bastión inexpugnable. La afición espera que el equipo cumpla con sus objetivos, reconociendo que la permanencia está a un paso, pero también a un gran esfuerzo. La próxima etapa de la competición será decisiva, y el Linares tiene la responsabilidad de decidir su propio destino.





























