Joaquín Jiménez López ‘Peiró’, un emblemático exjugador del Linares, será el encargado de realizar el saque de honor en el encuentro que enfrentará al equipo local contra el Extremadura este domingo. Este partido es crucial para el conjunto de Almendralejo, ya que se juega su posible ascenso a la Primera RFEF. Peiró ha expresado su emoción por este reconocimiento, destacando que recibió la noticia por parte del presidente en funciones del club, lo que le generó una gran satisfacción y una notable responsabilidad. «Cuando me llamó, sentí una mezcla de nerviosismo y emoción, similar a la que experimentaba cuando jugaba», comentó el exfutbolista.
El vínculo de Peiró con el Linares es profundo, ya que debutó a la edad de 16 años y vivió el primer ascenso del club a Segunda División durante la temporada 1972-73 en Almendralejo. Este momento no solo marcó su carrera, sino que también quedó grabado en la memoria colectiva de los aficionados. A lo largo de los años, ha mantenido contacto con antiguos compañeros que también formaron parte de ese exitoso equipo, a través de un grupo de WhatsApp donde comparten recuerdos y se reúnen de vez en cuando.
Sin embargo, a pesar de su historia con el club, Peiró ha reconocido que actualmente no tiene un contacto cercano con la nueva directiva del Linares. La llegada de varios presidentes e inversores desconocidos ha generado un clima de incertidumbre, exacerbado por conflictos con un grupo inversor y situaciones judiciales. La atmósfera en torno al club es tensa, y algunos allegados han alertado sobre el riesgo de desaparición del equipo si no se logra una estabilización financiera con la nueva inversión local. «Posiblemente Linares vuelva a desaparecer», le han comentado, lo que refleja la preocupación por el futuro del club.
La afición también muestra su descontento, ya que muchos abonados están vendiendo sus entradas a seguidores del Extremadura. Peiró ha señalado que, en este partido, es probable que haya más aficionados visitantes que locales en el estadio de Linarejos. Esto supone un cambio notable en la dinámica del estadio, acostumbrado a ser un fortín para el equipo local. La venta de entradas por parte de los hinchas del Linares anticipa una atmósfera atípica. Además, se espera que muchas personas que vengan del Extremadura ocupen una parte del estadio que carece de gradas, lo que les permitirá ver el encuentro de manera adecuada.
En el ámbito deportivo, a pesar de que el Linares no se juega nada, Peiró manifiesta su preocupación por el desenfreno en Almendralejo. Temiendo que el foco se desvíe de la importancia del partido, desea que se priorice lo que realmente importa: el encuentro en sí. En cuanto a su preferencia personal, ha declarado que no siente un «corazón dividido», mostrando su apoyo al Extremadura por ser el equipo que más necesita el ascenso, además de su vínculo emocional hacia el club, ya que sus hijos y nietos son aficionados de este equipo.
Este partido no solo simboliza una lucha por el ascenso, sino que también refleja la complejidad de la situación actual del Linares. La historia de Peiró y su conexión con el club añaden una capa emocional a un encuentro que es, a la vez, un enfrentamiento deportivo y un símbolo de los desafíos que enfrenta la institución. La falta de conexión entre la afición y el equipo, sumada a las incertidumbres administrativas, plantea preguntas sobre el futuro del club y su capacidad para recuperar su estatus en el fútbol español.



























