El sector citrícola en España enfrenta serias divisiones, lo que ha llevado a que la interprofesional naranjera conocida como Intercitrus haya tenido un papel relativamente limitado hasta ahora. Las diferencias entre productores y comercializadores son notables, y estas tensiones también se manifiestan dentro de los distintos subsectores y en niveles regionales. Desde Andalucía, se busca reivindicar un crecimiento constante que les permita desafiar la hegemonía de la Comunitat Valenciana.
En este contexto, se intenta establecer una interprofesional propia en Andalucía. Actualmente, esta entidad opera como una ‘asociación interprofesional’ con ese nombre, aunque no está jurídicamente reconocida como tal por el Ministerio de Agricultura. Este esfuerzo refleja la intención de organizar a los productores de cítricos en la región, algo que ya se hizo en Murcia con la creación de Ailimpo, la interprofesional del limón y el pomelo. A diferencia de Andalucía, donde la producción de naranjas y mandarinas está más integrada, en Murcia se observa una clara distinción entre los diferentes tipos de cítricos.
Por otro lado, Intercitrus se centra en naranjas y mandarinas, mientras que Ailimpo abarca limones y pomelos. Esta segmentación ha generado confusiones, especialmente dado que Murcia también produce naranjas y mandarinas. Al final, los productores suelen trabajar con distintas variedades, lo que complica aún más la organización sectorial.
El 13 de febrero se prevé la aprobación de una iniciativa que recaudará 1,20 euros por tonelada de cítricos. Esta cantidad se dividirá en 0,60 euros aportados por los productores y otro tanto por parte de los comercializadores. La implementación de esta medida requiere de una gestión eficaz para obligar a todos los actores involucrados a cumplir con las aportaciones establecidas. Este proceso es conocido como ‘extensión de norma’ y debe ser aprobado por el mencionado ministerio y el consejo de interprofesionales.
A pesar de que Intercitrus ha comenzado a abordar estrategias de promoción y publicidad para recuperar cuotas de mercado, ha enfrentado obstáculos debido a la resistencia de algunos actores de Murcia y Andalucía. La desconfianza no siempre se debe a discrepancias reales, sino a cuestiones representativas y de relevancia regional. Hay críticas, por ejemplo, sobre la confianza en el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) para temas de sanidad vegetal, lo que ha llevado a cuestionar por qué no se involucran los centros de investigación de Murcia y Andalucía.
En un giro positivo, el grupo García Carrión ha anunciado la construcción de una nueva fábrica de zumo de naranja en Fuente Palmera, Córdoba, en el corazón del Valle del Guadalquivir. Esta instalación utilizará tecnología avanzada para la extracción y envasado de zumo, siguiendo el modelo de su planta en Villanueva de los Castillejos, Huelva. La empresa proyecta que la fábrica comience a funcionar a finales de 2027, lo que significa que las obras iniciarán en breve.
Por otro lado, la cooperativa Dcoop, que agrupa varias cooperativas agrarias andaluzas, ha adquirido una antigua planta de zumos en Palma del Río, también ubicada en el Valle del Guadalquivir. Para esta operación, se destinarán 20 millones de euros, que incluyen la compra de la planta y las reformas necesarias para actualizar las instalaciones. Dcoop, que tiene su sede en Antequera, es conocida por su liderazgo en el sector del aceite de oliva y está en proceso de expansión en el ámbito de los cítricos.
Estas iniciativas son especialmente relevantes en el contexto de las preocupaciones sobre los efectos del acuerdo con Mercosur para el futuro del cultivo de cítricos en España. Sin embargo, este tipo de inversiones demuestra que hay un compromiso con el crecimiento y la competitividad en el sector, a pesar de los retos actuales. El desarrollo de nuevas fábricas y la mejora de las infraestructuras pueden ser claves para enfrentar los desafíos que presenta el mercado global.





























