El sector oleícola en Andalucía está atravesando un periodo de preocupación debido a la inestabilidad del escenario internacional, que podría afectar tanto a los costes de producción como a las exportaciones de aceite de oliva. En particular, la escalada del conflicto en Oriente Medio y las amenazas del presidente de Estados Unidos sobre potenciales cambios en las relaciones comerciales con España han aumentado la incertidumbre en este sector clave para la economía agrícola andaluza.
Las organizaciones agrarias, como UPA, COAG y Asaja, han señalado que esta situación internacional podría resultar en un incremento de los costes energéticos y de insumos agrícolas. Esto es especialmente preocupante en un momento clave para la recolección del olivar. Tras el reciente ataque conjunto de Estados Unidos e Israel a Irán y la intensificación de tensiones en la región, el sector teme que el aumento de los precios de la energía impacte directamente en sus costos operativos.
Francisco Elvira, secretario general de COAG-Jaén y responsable de Olivar en Andalucía, ha indicado que los agricultores están finalizando la recolección de la aceituna y se preparan para comenzar la fase de abonado, que requiere un elevado uso de fertilizantes. Elvira ha advertido que el aumento en el precio de la energía y de los fertilizantes podría afectar severamente la viabilidad económica del sector. Un porcentaje significativo de los fertilizantes, especialmente los nitrogenados, se produce a partir de gas natural, por lo que cualquier aumento en el precio del gas repercute en el precio final que los agricultores deben pagar.
Asimismo, el sector ya enfrenta complicaciones debido a la pérdida de cosecha en algunas zonas tras la reciente llegada de un tren de borrascas, lo que añade presión sobre la rentabilidad de las explotaciones. En este contexto, Elvira ha expresado que la escalada internacional representa “otra piedra más en el camino” para los productores de aceite de oliva.
La incertidumbre también se extiende al ámbito comercial. Jesús Cózar, secretario general de UPA-Andalucía, ha manifestado que las advertencias del presidente estadounidense sobre la posibilidad de romper relaciones comerciales con España son un tema que el sector monitoriza de cerca, aunque pide prudencia hasta que se concreten acciones específicas. Según Cózar, cualquier posible restricción comercial podría tener un impacto negativo en el aceite de oliva, dado que Estados Unidos es uno de los mercados más importantes para las exportaciones españolas y la demanda en ese país sigue en aumento.
Además, Cózar ha enfatizado la necesidad de desarrollar acuerdos comerciales con otros países que permitan diversificar mercados y reducir la dependencia de determinados destinos. A su juicio, la apertura de nuevos mercados podría ayudar a mitigar el impacto de decisiones políticas externas que afecten al comercio.
Desde Asaja también se ha expresado preocupación por la incertidumbre existente en relación a futuras medidas comerciales. Manuel del Pino, secretario general de la organización en Granada, ha indicado que aún no se conocen detalles sobre posibles aranceles ni sobre qué productos se verían afectados o en qué medida. Del Pino ha recordado que el aceite de oliva opera en un mercado dinámico, donde las decisiones de compra dependen de factores como la capacidad de almacenamiento y la evolución de los precios.
A pesar de los desafíos, el sector se mantiene atento y preparado para las próximas semanas, cuando deberá enfrentar tanto la evolución del conflicto internacional como las posibles decisiones comerciales que puedan afectar su principal mercado exterior.





























