La experiencia de disfrutar de una buena comida en un entorno natural es cada vez más apreciada por quienes visitan la provincia de Jaén. Con la majestuosa Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas como escenario, esta región se ha posicionado como un destino privilegiado donde la gastronomía y el paisaje se entrelazan. Este espacio ha sido reconocido como Reserva de la Biosfera por la Unesco y se considera el mayor espacio natural protegido de España, convirtiéndose en un auténtico pulmón verde de Europa. Un lugar ideal para sentarse a degustar platos tradicionales preparados con aceite de oliva virgen extra (AOVE).
El turismo gastronómico se ha consolidado en la sierra jiennense gracias a sus productos locales, que atraen a numerosos visitantes. La cocina de la zona se ha transmitido de generación en generación, aprovechando los recursos que ofrece el entorno, tales como hortalizas de huerta, carnes de alta calidad y, por supuesto, el aceite de oliva virgen extra de la Sierra de Segura.
Los platos más destacados incluyen el rin rán, un guiso de atún con patatas, junto a las chuletas de cordero segureño, reconocidas por su calidad; el ajillo o maimones, un caldo tradicional de Hinojares; y las gachas serranas. Otro plato emblemático son los andrajos o talarines, que pueden prepararse con carne de caza o con bacalao, siempre acompañados de hortalizas frescas y pasta casera.
Los restaurantes de la zona no solo ofrecen una amplia gama de platos, sino que también cuentan con panorámicas de ensueño a la sierra. Un ejemplo es el Restaurante Mirador de Peñalta, ubicado en Segura de la Sierra. Este establecimiento se ha convertido en una parada casi obligatoria, donde se pueden degustar platos que rinden homenaje a la cocina tradicional de la Sierra de Segura. Su carta incluye deliciosas opciones como solomillo con cebolla caramelizada y queso de cabra, ciervo y jabalí, así como recetas clásicas como el ajoatao y el cordero segureño. En invierno, su chimenea crea un ambiente acogedor, mientras que en verano, la terraza invita a disfrutar de la sobremesa.
En el municipio de Siles, el Mesón La Glorieta destaca por su cocina tradicional, ofreciendo una amplia terraza junto al parque y con vistas a la sierra. Otro lugar notable en la Sierra de Segura es el Bar restaurante La Toba, que se encuentra junto al Pantano de las Anchuricas. Allí se pueden probar platos como migas, cordero al horno y una variedad de tapas típicas andaluzas, donde la carne de monte es protagonista.
Entre las propuestas más innovadoras está El Tranco, en Hornos, un restaurante situado en el Centro de Ocio y Turismo Activo. Este lugar no solo ofrece comida típica evolucionada, sino que también complementa la experiencia con actividades en el pantano. Su menú incluye trucha a la brasa, choto al ajillo, andrajos serranos y opciones veganas, siempre utilizando ingredientes locales y carnes como el cordero segureño. Los visitantes también pueden disfrutar de paseos en un barco recreativo alimentado por energía solar, lo que les permite admirar la belleza del paisaje.
Una característica común en todos estos restaurantes es el uso del AOVE, Aceite de Oliva Virgen Extra, que se considera el producto estrella de la región. El aceite de Sierra de Cazorla cuenta con la Denominación de Origen Protegida (DOP), un distintivo oficial que garantiza su calidad excepcional, vinculada a la historia y el entorno natural del área. Esta denominación está controlada por el Consejo Regulador, que depende de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, donde se registra a los olivares y almazaras de municipios como Cazorla, Chilluévar, Hinojares, Huesa, La Iruela, Peal de Becerro, Pozo Alcón, Quesada y Santo Tomé.
La producción de este aceite se desarrolla en un entorno de extraordinario valor, en la cuna del Guadalquivir y junto al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, un lugar con características únicas. Los aceites con la DOP Sierra de Cazorla son elaborados principalmente con la variedad Picual, conocida por su intenso frutado, aroma fresco y sabor a fruto recién cosechado, características que los restaurantes locales aprovechan en sus platos.
Una manera de acercarse al oleoturismo es conociendo Agraria Olearum, una iniciativa que surgió como empresa de ingeniería agrícola y que, gracias a su pasión por el olivar, ha ampliado su actividad hacia la comercialización de aceite de oliva virgen extra y el asesoramiento a fincas y almazaras. A través de catas y visitas guiadas, esta empresa contribuye a la difusión de la cultura del AOVE en una de las sierras más emblemáticas de Andalucía.





























