El Gobierno andaluz ha anunciado una nueva emisión de deuda, superando los 3.800 millones de euros, con el objetivo de fortalecer su independencia financiera. Esta medida, que se espera active en los mercados a partir de 2026, representa un paso significativo para el Ejecutivo de Juanma Moreno, ya que busca distanciarse del financiamiento central.
Este anuncio se produce en el contexto de un debate en torno al modelo de financiación autonómica, que el presidente andaluz critica, sosteniendo que es una estrategia política vinculada a los apoyos del independentismo catalán. Este martes, el Consejo de Gobierno acordó una operación de endeudamiento de 3.818,37 millones de euros. Sin embargo, según la consejera de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Diálogo Social, Carolina España, esta operación no aumentará la deuda total de la comunidad, dado que el 94% de los fondos se destinarán a amortizar deudas anteriores.
El 6% restante, equivalente a 223 millones de euros, se utilizará para cubrir las liquidaciones negativas de las entregas a cuenta del modelo de financiación autonómica de los años 2008 y 2009. La consejera enfatiza que Andalucía tiene la capacidad de acceder a los mercados debido a su «solvencia financiera», destacando que entre 2011 y 2018, durante el gobierno del PSOE, la comunidad se endeudó en más de 20.000 millones de euros.
Este crecimiento de deuda, que alcanzó un incremento del 140%, llevó a que en 2018 la deuda total se situara en 35.000 millones de euros, frente a los 14.000 millones de euros antes de 2011. A diferencia de esa etapa, el actual Gobierno de Juanma Moreno defiende que no se incrementará la deuda, lo cual les permite financiarse de manera independiente sin depender de las transferencias del Estado.
La consejera subrayó que Andalucía no se verá obligada a depender de la financiación estatal, lo que implica que el Gobierno está elaborando «presupuestos en equilibrio», sin que los gastos superen a los ingresos. Esto representa un cambio significativo en la gestión económica de la comunidad.
La administración andaluza ha eludido la necesidad de recurrir a mecanismos como el Fondo de Liquidez Autonómico o el Fondo de Facilidad Financiera, establecidos para apoyar a las autonomías en sus necesidades financieras. Desde el Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía, se sostiene que han cumplido con sus objetivos, lo que ha permitido que los mercados consideren a Andalucía como un ente fiable para la inversión.
A pesar de estas afirmaciones, la deuda actual de Andalucía asciende a 40.452 millones de euros, de los cuales un 60% corresponde a mecanismos de financiación estatal. Esto plantea interrogantes sobre la verdadera independencia financiera de la comunidad.
La consejera ha señalado que la anterior gestión del PSOE comprometió la solvencia y confianza de los mercados debido al aumento exponencial de la deuda, llevando al Gobierno andaluz a depender de la asistencia financiera del Gobierno de España en su momento.
De cara al futuro, la administración andaluza seguirá buscando alternativas para mantener su autonomía financiera y evitar depender de recursos externos. Este enfoque no solo busca desmarcarse del Gobierno central, sino que también sienta las bases para una gestión económica más responsable y sostenible.





























