Las intensas y continuas lluvias, generadas por un tren de borrascas que ha azotado Andalucía durante varias semanas, están impactando gravemente la economía regional. Este fenómeno meteorológico ha afectado especialmente al sector agrícola, que podría enfrentar pérdidas superiores a 2.500 millones de euros, según Asaja. Además, autónomos y comercios locales han expresado su preocupación por el descenso en sus ingresos, lo que ha resultado en un inicio de año difícil para sus cuentas. El sector turístico no se queda atrás, con numerosas cancelaciones relacionadas con el mal tiempo, amplificadas por problemas en la red ferroviaria. Según la Junta de Andalucía, el coste para reparar las carreteras afectadas supera los 500 millones de euros.
La consejera de Hacienda, Carolina España, ha declarado que “las pérdidas son y afectan a todos los sectores. Por eso desde el Gobierno andaluz ya estamos trabajando en un plan de reconstrucción”. En este marco, se está considerando una reprogramación del presupuesto autonómico para 2026 y se ha solicitado la colaboración del Estado y de la Unión Europea. “Vamos a llamar a todas las puertas. Le pedimos a la UE que active el fondo de solidaridad para catástrofes naturales y el fondo de gestión de crisis de la PAC”, añadió la consejera, quien también ha instado al Gobierno español a aprobar un fondo de contingencia para ayudar a las familias afectadas.
El impacto en el campo ha sido especialmente severo. En provincias como Sevilla y Córdoba, se reporta que el 80% de la aceituna restante ha caído al suelo, lo que podría resultar en una drástica disminución de la producción de aceite de oliva. Aunque en Jaén se ha visto una recarga de acuíferos, los costes adicionales en la recolección amenazan la viabilidad económica de las explotaciones. Almería enfrenta una situación crítica debido a daños en invernaderos provocados por los vientos, mientras que en Málaga, el desbordamiento de ríos ha causado destrozos significativos.
Los agricultores han solicitado la declaración de Zona Catastrófica para las áreas más afectadas, así como una flexibilización urgente de la PAC, para evitar penalizaciones debido a incumplimientos derivados del mal tiempo. También piden un plan de choque para reparar caminos y puentes rurales que ahora son intransitables. Por su parte, Feragua ha alertado sobre los daños millonarios en infraestructuras de riego y caminos rurales, con un cálculo del impacto económico que se prevé elevado.
El Gobierno andaluz estima que las lluvias han provocado una pérdida del 20% de los cultivos, mientras que el ministro de Agricultura, Luis Planas, ha indicado que viajará a Andalucía esta semana para evaluar la situación de manera más precisa. “Algunos datos más fehacientes sobre el impacto que han tenido las lluvias torrenciales se conocerán a mitad de esta semana”, aseguró. Los cultivos de frutos rojos son de los más perjudicados, junto con cítricos y otros productos agrícolas.
En el ámbito turístico, enero ha sido un mes complicado, marcado por la coincidencia de las borrascas y una crisis ferroviaria que ha llevado a la cancelación de servicios de alta velocidad, afectando las reservas en un 20% y aumentando las anulaciones en un 15%. La consejera Carolina España ha señalado que estas son pérdidas significativas para un sector vital de la economía andaluza. Para abordar esta problemática, la Consejería de Turismo participará en una conferencia con el Ministerio, buscando implementar medidas que faciliten la recuperación.
Defensores de los autónomos, como la asociación ATA Andalucía, han solicitado a las administraciones públicas la instauración inmediata de ayudas extraordinarias. Señalan que las lluvias han causado inundaciones y graves daños en negocios de distintos sectores, afectando su capacidad para operar. El presidente de ATA Andalucía, Rafael Amor, ha enfatizado que “los autónomos no pueden esperar”, demandando medidas urgentes de liquidez y la declaración de zona afectada por emergencia de protección civil.
Por último, la Confederación Comercio Andalucía ha evaluado que el episodio de lluvias ha condicionando severamente el comercio local, que ha visto reducida su actividad durante varios días. Las dificultades en la movilidad y la logística han hecho que las ventas disminuyan entre el 20% y el 30%, con caídas que en algunos casos superan el 70% en días de alertas meteorológicas. Este panorama exige una respuesta rápida y efectiva para mitigar los efectos de este fenómeno en la economía andaluza.





























