El 28 de febrero de 1980 marcó un hito crucial en la historia de Andalucía, ya que la comunidad se disponía a decidir su autonomía mediante el artículo 151 de la Constitución. Este mecanismo, conocido como la «vía rápida», estaba concebido especialmente para las nacionalidades históricas como el País Vasco, Cataluña y Galicia. En este contexto, Linares, un importante núcleo minero e industrial de la provincia de Jaén, se manifestó con claridad.
Durante la jornada electoral, se consultó a los ciudadanos sobre si Andalucía debía iniciar el proceso autonómico. Con un censo de 37.379 electores, acudieron a votar 25.089, lo que representa una participación del 67,12%. Aunque la abstención del 32,88% era notable, no resultaba excepcional para la época. De los votos emitidos, 24.717 fueron válidos, con un porcentaje de votos nulos de 1,48% y 1.299 en blanco. La clave del referéndum estuvo en el apoyo a las opciones concretas: 23.418 votos, de los cuales 21.708 fueron afirmativos y 1.710 negativos. Esto se traduce en un 87,83% de apoyo a la opción del «sí», lo que equivale a un respaldo del 58,08% sobre el total del censo, superando ampliamente la mayoría absoluta requerida.
En el ámbito provincial, Jaén también se inclinó mayoritariamente hacia el «sí», aunque el margen fue más ajustado. Según datos del Museo de la Autonomía de Andalucía, el voto afirmativo alcanzó el 50,07% del censo, justo en el límite legal para validar el proceso autonómico. Este estrecho margen convirtió a cada municipio en un elemento decisivo, y la contundente respuesta de Linares se tornó políticamente significativa en este contexto provincial. Mientras el resultado global fue ajustado, en la ciudad minera el apoyo fue claro y sin ambigüedades.
Aquella era una época de desafíos económicos en Linares, donde la crisis industrial comenzaba a hacer estragos en una ciudad que había dependido de la minería. La autonomía no solo se percibía como un cambio administrativo, sino como una oportunidad de transformación y esperanza para el futuro. El alto porcentaje de votos afirmativos sugiere que el autogobierno era considerado una herramienta para corregir desequilibrios históricos y ganar mayor control sobre el desarrollo económico y social.
El referéndum del 28F fue un momento complejo, marcado por diversas dificultades legales, que en algunas provincias como Almería impidieron inicialmente alcanzar los requisitos necesarios. Sin embargo, en Linares, el mensaje fue claro y directo. El respaldo abrumador entre los votantes, junto a una participación significativa, consolidó la posición de la ciudad en el movimiento hacia la autonomía. Con un fuerte apoyo a la idea de autogobierno, Linares se alineó con la aspiración de una Andalucía con mayores competencias.
Cuarenta y seis años después, los resultados de aquel referéndum aún resuenan, evidenciando cómo Linares se posicionó como protagonista en la transformación andaluza. La jornada del 28 de febrero de 1980 no solo fue un ejercicio democrático; fue una declaración de intenciones hacia un futuro más autónomo y decidido para una comunidad que enfrentaba retos significativos. En la memoria colectiva, Linares permanece entre las ciudades que dieron un paso firme hacia la construcción del nuevo tiempo andaluz.





























