El candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, participó recientemente en una entrevista con Carlos Alsina en el programa Más de uno, donde se abordaron diversos aspectos de la próxima campaña electoral andaluza, especialmente la movilización del electorado progresista. Las elecciones están programadas para el 17 de junio, y Maíllo enfatizó la importancia de motivar a los votantes de izquierda, especialmente después de que la portavoz ejecutiva del PSOE, Montse Mínguez, hiciera un comentario desafortunado instando a los ciudadanos a «levantarse del sofá».
Durante la conversación, Alsina planteó la cuestión de si los votantes progresistas presentan una mayor dificultad para movilizarse. Maíllo atribuyó esta situación al actual clima político y a la necesidad de convencer a un amplio espectro de la izquierda de que «todavía es posible cambiar el resultado». Según el candidato, existe una «efervescencia» en la sociedad que podría influir en el resultado de las elecciones. Afirmó que «si hay una alta participación, habrá un cambio de gobierno».
En relación con las encuestas que favorecen al PP, Maíllo cuestionó su capacidad para reflejar el descontento social que se percibe en la calle. «Pedimos el voto a todas aquellas personas que creen que nuestras soluciones son viables para Andalucía», añadió, señalando la desconexión entre las encuestas y la realidad que vive la ciudadanía.
Críticas a la gestión de Juanma Moreno
El líder de Por Andalucía no escatimó en críticas hacia la administración de Juanma Moreno, a quien acusó de perjudicar gravemente los servicios públicos, especialmente en áreas como la sanidad y vivienda. Maíllo subrayó que estas son las principales preocupaciones de la población andaluza, y defendió la necesidad de intervenir el mercado de la vivienda en ciudades como Málaga, Granada o Sevilla para combatir el aumento de precios. Denunció el «daño social» que, según él, está generando el actual Gobierno andaluz.
En cuanto al debate sobre la gestión sanitaria, Maíllo fue preguntado sobre si la inclusión de Mónica García como ministra de Sanidad podría afectar negativamente a las candidaturas de izquierda debido a su conflicto con los médicos. El candidato destacó que las competencias en sanidad corresponden a las comunidades autónomas y que, por tanto, la situación actual es responsabilidad del Gobierno andaluz.
Asimismo, Maíllo abordó la crisis de los cribados de cáncer de mama en la región, indicando que es esencial «explicar la verdad» sobre estos problemas. Criticó a Moreno Bonilla, afirmando que «ha hecho pocas cosas bien», y mencionó el fallo en la red de emergencias durante un reciente accidente en Adamuz como un claro ejemplo de la deficientes gestión del Gobierno.
El candidato también se refirió a la corrupción, subrayando que no se han asumido suficientes responsabilidades en el caso que involucra a José Luis Ábalos y Koldo García. Para Maíllo, el presidente Pedro Sánchez debería aclarar por qué eligió a alguien como Ábalos para su equipo. Criticó las posibles rebajas de condena a figuras implicadas, sugiriendo que esto puede dar la impresión de que «los corruptores se van de rositas».
Maíllo indicó que su partido está trabajando en una propuesta de ley anticorrupción más estricta, con el objetivo de permitir la confiscación total del patrimonio obtenido de manera ilícita. «Hay que quitarles todo, hasta dejarles a cero euros», sentenció, enfatizando la necesidad de endurecer los mecanismos de control para desalentar la corrupción.
En un momento del debate electoral, Maíllo también criticó a Juanma Moreno por no haber trabajado fuera del ámbito político, argumentando que quienes han dedicado toda su vida profesional a la política deberían mostrar más humildad respecto a aquellos que han tenido experiencias laborales en otros sectores. Esta reflexión surge en un contexto en que Maíllo siente que el pueblo andaluz merece un liderazgo que comprenda sus realidades y que no esté desconectado de las preocupaciones cotidianas de los ciudadanos.
La conversación entre Maíllo y Alsina no solo refleja las tensiones políticas actuales, sino que también pone de manifiesto el reto que enfrentan las formaciones de izquierda en Andalucía para organizarse y movilizar a su electorado, en un panorama donde la participación ciudadana puede ser clave para el futuro del gobierno en la comunidad.

























