Recientemente, un vídeo publicado por El Debate ha suscitado polémica al cuestionar la seguridad electoral en España. En este material, Isabel Durán sugiere que, gracias a la replicación con inteligencia artificial de aplicaciones gubernamentales como miDNI y miDGT, sería posible crear hasta 2000 identidades digitales. Según este planteamiento, dichas identidades permitirían votar en las elecciones sin que los miembros de la mesa electoral pudieran detectar el fraude.
Es importante aclarar que, aunque desde septiembre de 2025 la Junta Electoral ha permitido la verificación de la identidad de los votantes mediante la aplicación de mi DNI, esto por sí solo no garantiza la integridad del proceso. De acuerdo con el artículo 2.2 de la Ley Electoral, para poder ejercer el derecho a voto es “indispensable la inscripción en el censo electoral vigente”. Así, presentarse en un colegio electoral únicamente con el DNI no es suficiente para llevar a cabo una suplantación de identidad, como se sugiere en el citado vídeo.
Para realizar tal suplantación, habría que cumplir con varios requisitos. Primero, se debe conocer si la persona cuya identidad se pretende usurpar está efectivamente inscrita en el censo. También es esencial saber en qué mesa vota y tener acceso a sus datos censales, incluyendo su nombre completo, número de documento de identidad, domicilio, fecha y lugar de nacimiento, así como su nivel de escolaridad. Además, es vital asegurarse de que dicha persona no ha votado anteriormente, ya que los miembros de las mesas anotan quiénes han ejercido ya su derecho al voto, lo que impide que lo hagan de nuevo.
Desde la implementación de este nuevo método de acreditación, ya se han llevado a cabo elecciones en diversas comunidades autónomas, como Extremadura y Aragón. Según la Junta Electoral Central (JEC), no se han registrado incidentes relacionados con la suplantación de identidad en dichos procesos electorales. Esto pone de relieve la importancia de la regulación y control en el procedimiento de verificación de identidad, lo que refuerza la confianza en el sistema electoral.
La difusión de narrativas desinformativas sobre la seguridad electoral y el posible «pucherazo» puede generar desconfianza en los ciudadanos. Por ello, es fundamental que los responsables de la información trabajen con rigor y transparencia en la divulgación de datos que afectan a la democracia. La capacidad de los ciudadanos para confiar en el sistema electoral es esencial para la estabilidad política y social del país.
En este contexto, la Junta Electoral ha continuado evaluando sus procedimientos, buscando adaptarse a los avances tecnológicos sin comprometer la integridad del voto. Las garantías que se han establecido son una respuesta a las necesidades de un mundo cada vez más digitalizado, donde la seguridad de la información se convierte en un tema crucial.
De cara al futuro, es imperativo que se mantenga un diálogo abierto sobre la seguridad electoral. Las instituciones deben trabajar conjuntamente para garantizar que tanto las aplicaciones como los mecanismos de verificación sean sólidos y eficaces. La salud de la democracia en España depende en gran medida de la confianza que los ciudadanos tengan en su sistema electoral.


























