La actual precampaña electoral en Andalucía se encuentra marcada por la influencia de la política nacional, lo que ha llevado al PSOE a intentar enfocarse en cuestiones locales. Sin embargo, la figura de la candidata María Jesús Montero, ex vicepresidenta primera del Gobierno, sigue siendo objeto de atención mediática, especialmente en relación con la gestión del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Durante la jornada de ayer, dos eventos relevantes a nivel nacional ocuparon el centro de la conversación política: la regularización extraordinaria de casi 500.000 inmigrantes y la citación de Montero para comparecer ante la comisión del Senado sobre la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), programada para el 20 de abril, un mes antes de las elecciones andaluzas.
La citación ha suscitado malestar dentro del PSOE, que ha presentado una queja ante la Junta Electoral Central (JEC) por la supuesta vulneración del principio de neutralidad durante el proceso electoral. Montero considera que hay un trasfondo político en esta decisión, argumentando que podría haber sido convocada en otro momento del año, dado que no se trata de una comisión que requiera una resolución inmediata. La candidata ha afirmado que el PP solo busca intereses políticos y no la verdad sobre la gestión de la SEPI.
Montero ha expresado su disposición a comparecer donde se le requiera, pero ha solicitado a la Junta Electoral que se pronuncie sobre la situación. Criticó al PP por utilizar el Senado como un instrumento para sus propios fines, lo que a su juicio lleva a deshumanizar al adversario político y a propagar desinformación durante la campaña. La candidata socialista ha enfatizado que su interés se centra en debatir sobre políticas y no en cuestiones personales o situaciones que no afectan a la vida cotidiana de los ciudadanos.
En relación a otros temas, Montero ha abordado la decisión del juez Juan Carlos Peinado de procesar a Begoña Gómez por cuatro delitos, comentando que se queda con la confianza que ha mostrado el presidente Pedro Sánchez al asegurar que «el tiempo va a poner todo en su sitio». Además, ha renovado su compromiso con la defensa de los servicios públicos, especialmente en el ámbito de la sanidad, tras las manifestaciones recientes en apoyo al sistema sanitario público.
Ayer, la candidata se reunió con el comité de empresa de la Fundación Andaluza para la Integración Social de Personas con Enfermedad Mental (Faisem). En esta reunión, Montero destacó la necesidad de llevar a cabo una «revitalización del conjunto del sistema sanitario» andaluz, haciendo hincapié en la salud mental como una prioridad actual. La falta de actualización en el convenio colectivo de los trabajadores de Faisem, quienes llevan «casi dos décadas» en esta situación, fue también un punto de discusión, así como las condiciones precarias en las que realizan su labor.
La situación en torno a la sanidad pública y otros temas prioritarios como la educación también se están convirtiendo en puntos clave del discurso de Montero en esta precampaña. La candidata ha manifestado su intención de confrontar su modelo de atención sanitaria, que defiende la sanidad pública, con las propuestas del PP, que a su juicio favorecen la privatización y la creación de universidades privadas, así como la imposición de costes a las familias para acceder a la formación profesional.
A medida que se acercan las elecciones andaluzas, la estrategia del PSOE se centrará en resaltar la importancia de la política en la vida de los ciudadanos, frente a los intentos del PP de desviar la atención hacia otros asuntos menos relevantes. Con la cita en el Senado programada para el 20 de abril, la presión sobre Montero y el PSOE continuará creciendo, lo que podría influir en el resultado de las elecciones que se avecinan.




























