Las Termas de Jabalcuz, un enclave emblemático localizado a menos de seis kilómetros del centro de Jaén, se encuentran en un estado de abandono que contrasta con su rica historia. Este lugar, que en el pasado era sinónimo de salud y prestigio social, refleja la falta de atención y el deterioro del patrimonio jiennense. Las primeras menciones de sus aguas termales datan de finales del siglo XVI, específicamente del año 1594, y a lo largo de los siglos, su popularidad fue en aumento.
Durante el siglo XVII, ya existían instalaciones rudimentarias, y en el XVIII se realizaron mejoras importantes, como la construcción de un camino que conectaba el sitio con la ciudad de Jaén, facilitando así el acceso a los visitantes. En 1781, el Ayuntamiento de Jaén decidió unir las termas a la ciudad mediante un camino carretero, marcando el comienzo de una serie de intervenciones por parte de las autoridades locales. Sin embargo, fue en el siglo XIX cuando realmente se consolidaron como un destino turístico de salud tras ser declaradas de utilidad pública en 1846.
A partir de esa fecha, se llevaron a cabo transformaciones significativas en el lugar, incluyendo la edificación de casas para los bañistas, áreas de descanso y jardines, impulsadas por figuras destacadas como el deán Martínez de Mazas. La época dorada de las Termas de Jabalcuz se sitúa entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, cuando se convirtieron en un centro de vida social para la burguesía y visitantes de otras provincias. Los jardines fueron rediseñados en 1925 por el paisajista Cecilio Rodríguez, elevando aún más su atractivo estético.
Sin embargo, el declive comenzó en la segunda mitad del siglo XX, causado por la disminución de la popularidad de los balnearios tradicionales y la falta de inversión. En 2008, la Junta de Andalucía adquirió el conjunto por alrededor de 1.000.000 € e inició el proceso para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC). A pesar de esto, en 2013, durante el gobierno del PP, se devolvió la titularidad a la Junta, lo que frenó iniciativas de rehabilitación.
En 2010 se propuso un plan para transformar el área en un gran complejo turístico, incluyendo un “museo del agua”, pero el proyecto no llegó a realizarse. Entre 2015 y 2016, se realizaron algunas intervenciones puntuales con una inversión cercana a 500.000 €, pero tras estas mejoras, el futuro del sitio volvió a estar en suspenso. Con el paso del tiempo, las termas se han convertido en símbolo de abandono y preocupación ciudadana, con plataformas vecinales exigiendo atención a su deterioro.
En 2021, el alcalde Juan Fernández solicitó la reversión del espacio junto con un plan de inversiones para su rehabilitación. En años posteriores, se insistió en la necesidad de un estudio de viabilidad para definir la intervención en este lugar histórico. Recientemente, el alcalde ha pedido nuevamente a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente un estudio sobre la recuperación de las Termas de Jabalcuz y su entorno, el cual fue prometido por el anterior consejero en julio de 2024.
El estudio, ya en manos de la Consejería, es visto como un paso crucial para abordar la intervención en este bien cultural. En marzo de 2025, el pleno municipal aprobó una moción instando a la Junta a presentar de manera inmediata el estudio solicitado. A pesar de la espera, la importancia de las Termas de Jabalcuz para el imaginario colectivo de Jaén sigue siendo reconocida.
A medida que se busca revitalizar este espacio, el potencial de las Termas de Jabalcuz como recurso turístico cultural y natural sigue siendo considerable. Su historia, su entorno y la cercanía a la ciudad de Jaén las convierten en un activo estratégico que, si se gestiona adecuadamente, podría revitalizar tanto la economía local como la imagen del patrimonio jiennense.





























