La Iglesia de San Lorenzo, situada en el corazón histórico de Úbeda, ha culminado recientemente un proceso de rehabilitación que mejora significativamente su accesibilidad. Esta intervención representa un avance notable en el esfuerzo por abrir el monumento a la ciudadanía, marcando un hito dentro de un proyecto europeo más amplio.
Las obras, llevadas a cabo por la empresa SOBAHERFE bajo la dirección de la Fundación Huerta de San Antonio, forman parte del programa Interreg Sudoe y la iniciativa HITTS, que promueve la innovación en la valorización del patrimonio cultural en España, Francia y Portugal. El objetivo es fomentar la inclusión, la sostenibilidad y la innovación en lugares históricos.
La intervención ha permitido reemplazar un pavimento viejo y en mal estado por uno nuevo que es continuo, estable y antideslizante. Esta mejora es crucial para eliminar las barreras arquitectónicas que dificultaban el acceso, especialmente para personas con movilidad reducida. Así, se garantiza que el uso de la iglesia sea más equitativo y accesible para todos.
No obstante, este proyecto no se limita a una simple mejora estructural. Se trata de la primera fase de un plan más ambicioso que busca establecer la iglesia como un referente de inclusión cultural dentro del ámbito europeo. La siguiente etapa consistirá en diseñar la experiencia de visita, creando un plan integral de accesibilidad que adaptará el recorrido a diferentes públicos. Se incluirán recursos como paneles accesibles, lectura fácil, pictogramas, audiodescripciones y contenidos en lengua de signos.
El propósito es que cualquier persona, sin importar sus capacidades físicas, sensoriales o cognitivas, pueda disfrutar y comprender el valor patrimonial de este espacio en igualdad de condiciones. Con esta iniciativa, la Iglesia de San Lorenzo se posiciona como un modelo a seguir en la integración del patrimonio y la accesibilidad.
Este monumento, que ha estado en un estado de abandono durante siglos, ha visto cómo su revitalización se lleva a cabo de forma paulatina, combinando actividades de conservación, investigación y apertura a nuevos usos culturales. Gracias a este impulso, San Lorenzo se convierte en un laboratorio de innovación donde se integran patrimonio, accesibilidad y territorio, sirviendo como un ejemplo que podría replicarse en otros lugares de Europa.
Con la finalización de estas obras, no solo se mejora el presente de la iglesia, sino que se sientan las bases para una nueva manera de entender el patrimonio, que sea más inclusiva, participativa y abierta a toda la ciudadanía. Este enfoque no solo beneficia a los visitantes, sino que también contribuye a la revitalización cultural de Úbeda, una ciudad reconocida por la UNESCO como Patrimonio Mundial.



























