Según datos proporcionados por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, en España residen un total de 851.156 familias numerosas. Estas familias presentan una amplia diversidad en su estructura, aunque la mayoría, casi 450.000, se compone de tres hijos. Sin embargo, también existen familias con cuatro, cinco, seis, siete, ocho o más hijos, aunque constituyen un grupo minoritario. A menudo, enfrentan la estigmatización y carecen de un apoyo significativo, desafíos que busca abordar la Federación Española de Familias Numerosas.
Un ejemplo representativo de esta realidad es el caso de Marta Baeza, madre de ocho hijos varones, quienes están en una franja de edad que va de los 12 a los 2 años. Marta y su esposo, Juan Villanueva, han formado su gran familia por elección, sin sentir que han sacrificado nada importante. «No es fácil ser familia numerosa en España. No hay ayudas», expresa Marta, añadiendo que a menudo la gente asocia su situación con ser ricos o ultracatólicos, algo que desmiente rotundamente.
Una de las particularidades de su familia es que el hijo menor, Joaquín, presenta una discapacidad. «En la semana 20 del embarazo le diagnosticaron una cardiopatía congénita y síndrome de Down», comenta Marta, quien, a pesar de las dificultades adicionales, se siente afortunada. «Gracias a él hemos aprendido a vivir la vida a un ritmo diferente y disfrutar de las pequeñas cosas». Según el ministerio, su familia es una de las 49 con ocho hijos en España que también enfrenta esta situación.
La vida cotidiana de Marta comienza temprano, a las 7.00 am, cuando se levanta para preparar a sus hijos. Residen en una casa de alquiler en el noroeste de Madrid. Desde 2016, tras el nacimiento de su tercer hijo, Marta decidió trabajar como autónoma, dedicando su tiempo a ser madre a tiempo completo. «Me siento realizada y feliz como mujer. No he perdido mi vida por dejar de trabajar, al contrario, he construido la vida que quería», asegura.
La rutina matutina es caótica. A las 8.00 am, empieza a despertar a sus hijos, lo que genera momentos de gran estrés. Múltiples responsabilidades se deben gestionar rápidamente para que todos estén listos para el colegio. «En casa hay una premisa clara: nadie se va a la cama con las cosas desordenadas», comenta. La organización y la corresponsabilidad son esenciales en su familia, donde cada hijo tiene un rol, contribuyendo al bienestar común.
A las 8.45 am, deben salir rumbo a dos locales diferentes del mismo colegio. Esta logística compleja se torna aún más difícil, pero siempre llegan a tiempo. Mientras tanto, Juan, quien trabaja en marketing digital, se une cuando su agenda lo permite. Ellos han dividido la carga familiar, lo que les permite sobrellevar su día a día con mayor armonía.
En su jornada laboral, Marta se adapta a las necesidades de Joaquín, quien requiere atención especial. «He dejado parte de mis funciones de madre y ama de casa para dedicarme a él», explica, refiriéndose a la importancia de la terapia y revisiones médicas en su vida. Esta atención prioritaria ha hecho que las actividades diarias cambien considerablemente.
A lo largo del día, Marta gestiona todos los elementos necesarios para su familia, recordando que su mayor satisfacción proviene de la crianza de sus hijos. «Lo mejor de ser madre es decir que lo soy», afirma. Además, destaca que proviene de una familia numerosa, donde su madre es la sexta de diez hermanos. «Cuando nos juntamos todos es muy divertido», añade.
Con respecto a la economía familiar, Marta aclara que contrariamente a la creencia común, no son ricos. «Muchos meses vamos justos y no es fácil», menciona, subrayando que a menudo deben sacrificar recursos para cubrir las necesidades de Joaquín. «Hemos tenido que quitarle a los otros siete para poder dárselo a Joaquín», añade, reflejando la complejidad de su situación.
El día avanza y a las 13.30 pm, Marta y Joaquín regresan a casa. «Mi caos es mi orden», reconoce, admitiendo que la gestión de su hogar no siempre es perfecta. Sin embargo, la satisfacción que siente por estar criando a niños con valores es innegable. «Me siento plena como mujer», concluye.
Finalmente, al caer la noche, la casa se llena de nuevo. Todos los hijos se reúnen para cenar, una actividad que fortalece su vínculo familiar. «No hay día que no ponga dos o tres lavadoras», dice Marta, mientras reconoce que la mayor parte de su presupuesto se destina a la educación de sus hijos y las necesidades de Joaquín. «Aquí la mayoría del dinero lo invertimos en la educación de nuestros hijos y en todo lo que necesite Joaquín», declara con determinación.
La historia de Marta y su familia es un testimonio del esfuerzo y la dedicación que implica criar una familia numerosa en la actualidad. Aunque enfrenta desafíos y estigmas, su visión del sacrificio como una elección positiva destaca en una sociedad que, a menudo, no valora la entrega de estas familias. «Ser libre para escoger es el verdadero significado del feminismo», concluye Marta, poniendo de relieve la importancia de las decisiones personales en la vida de cada mujer.



























