A menos de una semana de las elecciones andaluzas, programadas para el 17 de mayo, el ambiente político en la comunidad se muestra incierto. Aunque el PP de Moreno Bonilla sigue encabezando las encuestas, su mayoría absoluta obtenida en 2022 parece lejana. Los últimos sondeos indican que el umbral de los 55 escaños, necesario para gobernar sin aliados, se encuentra en una situación incierta.
Según un análisis reciente de El País, el PP podría alcanzar aproximadamente el 43% de los votos, lo que cuestiona su posibilidad de obtener una mayoría absoluta. El modelo estadístico sugiere que los populares lograrían los 55 diputados solo en el 57% de las simulaciones realizadas, lo que implica que la contienda estará reñida y podría requerir la formación de pactos.
Además, el informe destaca que cambios menores en la participación electoral o en la distribución del voto podrían modificar el resultado final en cuanto a escaños. Un leve aumento de Vox o un mejor desempeño del PSOE en ciertas provincias podría dejar a Moreno por debajo de la mayoría absoluta.
En el análisis de la situación, el PP se consolida como la fuerza política más relevante en Andalucía, aunque con menos margen de maniobra que en meses anteriores. El último barómetro del CENTRA señala que los populares oscilarían entre 53 y 56 escaños, lo que deja la posibilidad de una mayoría absoluta al borde de ser alcanzada, dependiendo de uno o dos diputados.
La necesidad de depender de Vox para formar un gobierno ha sido uno de los temas más debatidos en la campaña. De hecho, el mismo Moreno ha admitido que, si no recibe el respaldo suficiente de los ciudadanos, tendrá que “gobernar acompañado”, lo que abre la puerta a un potencial pacto con la formación liderada por Santiago Abascal.
No obstante, el presidente andaluz ha insistido en mantener una imagen moderada y ha intentado diferenciarse de Vox en cuestiones como la inmigración y las políticas sociales. En sus intervenciones públicas, ha señalado el riesgo de que las decisiones que afectan a Andalucía sean tomadas “desde Madrid”, haciendo referencia a la dirección nacional de Vox.
Por su parte, el PSOE-A se encuentra alejado de la posibilidad de competir por la victoria en las elecciones. Según las encuestas, los socialistas estarían obteniendo aproximadamente el 23% de los votos y entre 25 y 29 escaños, lo que reflejaría uno de los peores resultados en su historia en la comunidad autónoma.
La candidatura de María Jesús Montero no ha conseguido, hasta el momento, reducir la distancia con el PP. Sin embargo, los socialistas esperan movilizar a una parte del electorado progresista en esta última semana de campaña, especialmente tras el endurecimiento del debate político sobre la sanidad pública y temas como las listas de espera y la gestión de los cribados de cáncer en Andalucía.
A la izquierda del PSOE, tanto Por Andalucía como Adelante Andalucía se proyectan para obtener representación parlamentaria, aunque con cifras bastante ajustadas. Las proyecciones indican que ambas formaciones logran mantener presencia en la Cámara autonómica, mientras que otras candidaturas menores tienen escasas posibilidades de acceder.
En este contexto, Vox se ha consolidado como la tercera fuerza política en la comunidad, con posibilidades de aumentar su representación en comparación con 2022. Aunque no se prevé un crecimiento significativo, la formación se presenta como un aliado casi inevitable para el PP en caso de que Moreno no logre la mayoría absoluta.
La campaña electoral entra en su fase final marcada por el debate sobre la situación de la sanidad pública y las posibles alianzas tras las elecciones. Los problemas referentes a los cribados de cáncer, las listas de espera y las acusaciones de privatización han sido temas centrales en los enfrentamientos entre el PP y las fuerzas de izquierda en los últimos días. La atención ahora se centra en cómo los votantes responderán a estos desafíos en los días previos a la cita electoral.

























