El artista segoviano Diego Baeza ha lanzado su primer trabajo completo, titulado 20/2000, a través de la discográfica Samain Music. Este EP, que ya está disponible en plataformas digitales desde el pasado 24 de abril, es el resultado de meses de desarrollo y refleja una propuesta artística que fusiona la música folclórica con la experimentación electrónica.
El proyecto se presenta como un retrato sonoro de la actualidad, donde Baeza explora los códigos de la tradición oral desde una perspectiva contemporánea. El enfoque del artista se aleja de ver el folklore como un archivo estático, proponiéndolo como un lenguaje vivo que se adapta y evoluciona constantemente. Esta propuesta busca dialogar con el presente y proyectarse hacia el futuro, ofreciendo una nueva visión sobre la música de raíz.
La estética del EP, que Baeza describe como retrofuturismo distópico, combina elementos del imaginario folclórico con sonidos electrónicos orgánicos. En este sentido, los ritmos no se ven limitados por el tempo digital, sino que se adaptan a la interpretación de músicos tradicionales, mientras que los instrumentos de raíz se enriquecen con el uso de sintetizadores y herramientas MIDI. La fusión resultante crea un sonido híbrido que trasciende las convenciones de la folktrónica.
El proyecto ha contado con la colaboración de músicos locales de la Tierra de Pinares, como Miguel Fraile y Luis Ramos, quienes aportan su talento en guitarra y percusión, respectivamente. La producción electrónica está a cargo de Castora Herz, quien añade una dimensión moderna sin perder la conexión con el entorno rural que define esta obra. Este cruce entre lo ritual y lo cotidiano resulta esencial para la narrativa de 20/2000, donde se abordan temas como la fragilidad de las relaciones, el amor contemporáneo y la desconexión social, todo en un marco que homenajea la tradición oral.
La presentación en directo de esta obra se llevará a cabo el 8 de mayo en La Vaticana, en la Aldea de San Miguel, Valladolid. Este evento, denominado Experiencia 20/2000, trasciende el concepto tradicional de concierto, acercándose a lo performativo y recuperando el carácter colectivo y ceremonial de la música folclórica. Con este lanzamiento, Diego Baeza inicia una nueva etapa en su carrera, reivindicando la tradición como un punto de partida para la innovación y posicionándose dentro de una nueva generación de artistas que exploran la música de raíz desde perspectivas actuales.
La obra no solo representa un proceso creativo, sino que también invita a la reflexión sobre la importancia del patrimonio cultural en la actualidad. A través de su música, Baeza promueve un diálogo entre la memoria y el presente, estableciendo conexiones que enriquecen tanto su trabajo como la experiencia de su público. Este enfoque resalta la relevancia del folklore en la sociedad contemporánea y la capacidad de la música para adaptarse y resonar en diferentes contextos.


























