La situación agraria en Jaén está experimentando cambios significativos. Según datos recientes, el valor de la hectárea de olivar ha disminuido, pasando de 17.682 euros en 2023 a 17.499 euros en 2024, lo que representa un descenso del 1,03%. Aunque esta cifra pueda parecer menor, las repercusiones son notables en el sector. Mientras el olivar pierde valor, otros tipos de tierras agrarias han visto un aumento: la huerta ha subido un 13%, los frutos secos de secano un 19,7%, las tierras arables un 18,3% y los cultivos subtropicales un 26,1%.
Este descenso en el precio del olivar suscita la pregunta de qué está ocurriendo realmente con este cultivo emblemático. Para entenderlo, es esencial considerar varios factores, como la caída en el precio del aceite, el aumento de los costes de producción y las expectativas de una campaña 2025-26 desfavorable. Sin embargo, estos aspectos son solo la superficie de un problema más profundo que afecta a la rentabilidad del olivar en Jaén, que actúa como un «canario en la mina» del sector olivarero español.
La provincia presenta una especial vulnerabilidad a las fluctuaciones de rentabilidad, en gran parte debido a la concentración de monocultivo en zonas con dificultades para la mecanización y donde la reconversión a sistemas más intensivos resulta casi imposible. A pesar de esta crisis de precios, es importante destacar que la superficie dedicada al olivar continúa en aumento. Desde 2022, ha habido un ligero retroceso que ya se ha recuperado en 2023, manteniendo una tendencia de crecimiento interanual.
Los datos provisionales de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE) 2025, elaborados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), revelan que la extensión de olivar en España ha alcanzado las 2.873.396 hectáreas, lo que supone un incremento del 1,63% con respecto a 2024 y un 5% en comparación con 2015. Sin embargo, la caída de precios persiste, y lo hace de forma desigual entre diferentes tipos de cultivo.
Uno de los factores clave en esta transformación del olivar español es el incremento del regadío frente al secano. La expansión del olivo superintensivo y la inversión de fondos en zonas con mayor disponibilidad de agua están cambiando el panorama agrario. Así, el desafío agrario de España se intensifica, ya que se estima que es necesario transformar 1.901.529 hectáreas de olivar a regadío antes de que sea demasiado tarde.
La Junta de Andalucía ha advertido que la aplicación de la nueva Política Agrícola Común (PAC) podría resultar en un recorte de ayudas de hasta el 22% para el olivar en la provincia. Este recorte podría ser un factor determinante en la viabilidad futura del cultivo, redirigiendo así los esfuerzos agrarios en los años venideros. La situación actual exige una reflexión profunda sobre la dirección que deben tomar las políticas agrarias para garantizar la sostenibilidad del sector.
El olivar, tradicional pilar económico de Jaén, enfrenta retos que podrían redefinir su futuro. La combinación de un mercado cambiante, políticas agrarias inciertas y la necesidad de adaptarse a nuevas realidades plantea interrogantes sobre la continuidad y rentabilidad del cultivo. En este contexto, es crucial que se implementen estrategias que permitan a los agricultores adaptarse y prosperar en un entorno en constante evolución.



























