La ciudad de Sevilla ha sido el escenario de la XVI edición de la Andalusian Commodity Exchange (ACE), donde importantes actores del sector de cereales y aceites vegetales se han reunido para analizar las proyecciones futuras y los desafíos que enfrenta la industria. Este encuentro ha puesto de manifiesto las inquietudes relacionadas con la inestabilidad geopolítica, las variaciones de precios y el impacto climático en la producción agrícola.
En particular, se ha centrado en el trigo duro, un producto que ha visto disminuir su producción en España. En el pasado, el país alcanzó cifras de hasta 1,5 millones de toneladas, pero se estima que la producción caiga a aproximadamente 600 millones de toneladas para la campaña 2026/2027, lo que representa una disminución del 27% respecto al año anterior y del 33% en comparación con la campaña anterior a esa. Esta situación obligará a España a recurrir a importaciones de este cereal, a pesar de que históricamente ha sido un productor excedentario.
Durante el evento, Cristóbal Toral, director de desarrollo de negocios de Casillo SPA, presentó el informe titulado «Perspectiva mundial del trigo duro 2026: ¿De la estabilidad a un cambio hacia la volatilidad?», ante más de 700 participantes, incluyendo productores, exportadores, importadores y agentes comerciales del sector agroalimentario. Toral subrayó que las cifras actuales son solo proyecciones, ya que se están acercando a los meses críticos para la cosecha en la región mediterránea.
A pesar de que se anticipa una caída moderada en la producción global, la calidad del grano y la vulnerabilidad ante posibles interrupciones en la oferta en regiones como Canadá, Italia y Turquía son motivos de preocupación. En este contexto, Canadá, que representa entre el 65% y el 70% del comercio mundial de trigo duro, influye notablemente en la fijación de precios.
El trader de cereales y oleaginosas en ETG World, Antonio Ramallal, también abordó las tendencias del mercado, destacando que a nivel global hay una abundante disponibilidad de granos, con inventarios que han aumentado en más de 42 millones de toneladas, un incremento superior al 26% interanual, impulsado principalmente por Estados Unidos y Sudamérica. Ramallal mencionó que en Sudamérica no se observa una reducción de hectáreas cultivadas, lo que da lugar a una perspectiva productiva favorable, especialmente con una campaña asegurada en Argentina y un buen avance de siembra en Brasil, aunque condicionado por factores climáticos.
La jornada continuó con una conferencia del trader de girasol de Bunge, Victor Magnient, sobre la situación en el mercado global de aceites vegetales, que también está experimentando una alta volatilidad. Luigi Vascello, socio de Northstar Brokerage, advirtió sobre la posibilidad de que los altos costos de energía, combustibles y fertilizantes se mantengan durante los próximos meses, afectando la producción agrícola. “Las repercusiones para los cultivos son cada vez mayores, y seguramente todo lo sembrado a partir de abril se verá impactado por el aumento de estos costos”, afirmó Vascello.
Northstar Brokerage, con sede en Sevilla y oficinas en diversas ciudades del mundo, negocia anualmente alrededor de cinco millones de toneladas de cereales, harinas proteicas y aceites vegetales, estableciendo conexiones clave a nivel global. Su equipo, conformado por profesionales de ocho nacionalidades, facilita el intercambio de productos entre clientes de unos cincuenta países. Cabe destacar que cerca del 25% del trigo duro mundial se intermedia desde sus oficinas, lo que subraya la relevancia de esta institución en el sector agroalimentario internacional.
A medida que el mercado continúa enfrentando desafíos, el evento en Sevilla refleja la necesidad urgente de adaptarse a las condiciones cambiantes y fortalecer las estrategias comerciales para asegurar un futuro sostenible en la producción de cereal y aceites vegetales.



























