En un año caracterizado por una abundante floración, Quesada y sus alrededores se prepararon para recibir a la Virgen de Quesada tras su salida del santuario en Tíscar. Este evento, conocido como la Traída, representa el momento más significativo del ciclo anual dedicado a la patrona de Quesada y las Villas del Adelantado de Cazorla. La relevancia de esta celebración ha llevado a que no se descarte en el futuro su declaración como ‘Interés Turístico Nacional’.
Los actos oficiales comenzaron el sábado a las 8:30 de la mañana, cuando miles de personas se concentraron en la Cruz del Humilladero para dar la bienvenida a la Virgen de Tíscar. En este punto estratégico, varias carrozas precedieron a la imagen, donde jóvenes transmitían su alegría. Posteriormente, la Virgen fue descubierta de su capa protectora, se entonó la salve y dio inicio una emotiva procesión por las calles de Quesada. Con un tiempo primaveral, la celebración se convirtió en una de las más memorables, proporcionando una experiencia inolvidable para todos los asistentes.
La Virgen avanzaba acompañada por la Agrupación Musical de Quesada, creando un ambiente festivo. El recorrido evocaba las imágenes históricas que el pintor Zabaleta había inmortalizado en su obra. Al lado de la patrona, un grupo de niñas vestidas con trajes típicos de patana, característicos de la región, añadían un toque cultural a la festividad. Este atuendo consiste en un faldón largo decorado con franjas negras y un delantal bordado en oro y lentejuelas.
Cuando la venerada figura de Jacinto Higueras pasó frente a la plaza del mercado, unas doce mil personas se congregaron para presenciar el espectáculo. En ese momento, la Virgen fue rodeada por una exuberante exhibición de fuegos artificiales que duró media hora, llenando el cielo con colores vibrantes que contrastaban con la imagen de la patrona.
A lo largo del recorrido por la calle Nueva, los vecinos adornaron los balcones con colchas blancas y mantones verdes, lanzando pétalos de rosa y flores a la comitiva. La abundancia de flores era tal que el trono de la Virgen quedó cubierto por esta lluvia de colores, añadiendo un simbolismo a la festividad.
Finalmente, a las 12 de la noche, la Virgen de Tíscar llegó a la plaza de la Lonja, donde se ubica la parroquia San Pedro y San Pablo. Las puertas del templo se abrieron para recibir a la imagen, y numerosos fieles se acercaron a ofrecer sus últimas ofrendas de velas y flores. Este momento culminante subrayó la profunda devoción que la comunidad siente por su patrona, y se espera que este tipo de tradiciones continúe fortaleciendo los lazos culturales en la región.
La Traída de la Virgen de Quesada no solo es un evento religioso, sino también una manifestación del patrimonio cultural de la zona. A medida que la festividad crece en popularidad, las autoridades locales podrían considerar medidas para promocionarla aún más, asegurando que su legado perdure en el tiempo.



























